Caracas es una ciudad con una banda sonora conformada por el canto de miríadas de grillos, sapos y ranas que pueblan los resquicios más insólitos de nuestra pequeña y deslavada metrópolis. A esa música natural que los caraqueños no oímos por la fuerza de la costumbre, se le ha ido sumando el sonido tenebroso de miles de pistolas, ametralladoras, revólveres y escopetas que truenan con rigurosa precisión cada día y cada noche.
Otros ruidos que conforman el cuerpo sonoro de esta infeliz ciudad son (junto con el calor que aunque no suena, le da al ruido caraqueño una peculiaridad mortal) la haydeniana melodía de los taladros que rompen calles enteras, las sirenas, las cornetas, el temblor de los carros en los que retumba el arte del reggaetón, los gritos infinitos de esa extraña raza de seres humanos que se monta en la parte de atrás de camiones y pick ups y que modula «ale», en lugar de «dale», a todo gañote.
En Caracas suenan todos estos ruidos y antes, junto con el monótono canto de las chicharras que chillaban hasta reventar, se oía la «marchantica» de los heladeros y rugían las distintas tesituras de los motores de los aviones y helicópteros que volaban sobre nuestra ciudad y nos recordaban los dibujos que hacíamos en el kinder, cuando todavía pensábamos que la ciudad en la que vivíamos era moderna.
Caracas es hoy una ciudad con una banda sonora siniestra.
Otros ruidos que conforman el cuerpo sonoro de esta infeliz ciudad son (junto con el calor que aunque no suena, le da al ruido caraqueño una peculiaridad mortal) la haydeniana melodía de los taladros que rompen calles enteras, las sirenas, las cornetas, el temblor de los carros en los que retumba el arte del reggaetón, los gritos infinitos de esa extraña raza de seres humanos que se monta en la parte de atrás de camiones y pick ups y que modula «ale», en lugar de «dale», a todo gañote.
En Caracas suenan todos estos ruidos y antes, junto con el monótono canto de las chicharras que chillaban hasta reventar, se oía la «marchantica» de los heladeros y rugían las distintas tesituras de los motores de los aviones y helicópteros que volaban sobre nuestra ciudad y nos recordaban los dibujos que hacíamos en el kinder, cuando todavía pensábamos que la ciudad en la que vivíamos era moderna.
Caracas es hoy una ciudad con una banda sonora siniestra.
6 comentarios:
Cuando vaya a referirme a Caracas o a hablar de ella, haré link a este post... muy bueno...
Caracas suena al intro de Battery de Metallica -guitarras acústicas que luego se funden con acordes distorsionados de espíritu clásico-...cuando volvemos la vista al Avila se filtra el segundo movimiento del concierto de Aranjuez...Al norte, Joaquín Rodrigo conversando con Antonio Lauro y al sur Hetfield y Ulrich asistiéndonos en medio de las culebras fosilizadas que son nuestras calles y veredas. Para no perder la razón en Caracas hay que sintonizar selectivamente las secuencias programadas en Puerto Rico, ocultas entre el perreo y el "neocastellano"...Caracas es fritanga e incendio premeditado, es un autobús mal parado y un disparo sin puntería...Caracas es latido humano y respirar mecánico... Son tres acordes derivados desde un la menor... Caracas suena a carcajada con llanto...Caracas: trompeta, riff, bombo, cencerro, bajo, redoble, tiro y bingo...Caracas es el porvenir del que no está esperando...
Lo peor de esa banda sonora la sentí en la Cota Mil en estos días: Un tipo en un carro oyendo Yasuri Yamileth a todo volumen, y con una sonrisa en la cara que yo creo que no se le quitaba con nada ...
Saludos
Yo creo que la cultura es múltiple. No se puede diseñar al estilo personal, Caracas es hoy y será siempre fruto de lo cotidiano, y los procesos culturales que se generan cada día.
Para mí no es siniestra, es multicolor.
Caracas es una ciudad de coheteros, aquí todo el mundo tiene justo al lado de donde guardan el papel higiénico o el jabón unos cuantos fuegos artificiales "porque algo habrá para celebrar a lo largo del año".
Sin ton ni son, sin que uno jamás sepa por qué, de pronto en plena madrugada del martes alguien lanza un cohetazo dentro de una alcantarilla. "Chico, es que la muchachita me pasa para 2º grado el año que viene, y lo que no se celebra se empava".
Para mí Caracas suena a explosiones extrañas cuyo único objetivo es que nuestro primer pensamiento sea "Están tumbando al gobierno". Y el segundo "ah, no, estamos celebrando que Brasil ganó el mundial... el del 70".
¿Música para los oídos? ¿De quién?
Caracas, Caracas, ¿qué vamos a hacer contigo?
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