miércoles, noviembre 29, 2006

RONNIE JAMES DIO

Este año tuve la oportunidad de ir a la Concha Acústica de Bello Monte a ver el concierto de uno de mis héroes: Ronnie James Dio, el ex cantante de Black Sabbath, Rainbow y Elf... La experiencia fue conmovedora, no sólo porque Dio cantó como esperaba, e incluso mejor, sino porque me reencontré con un montón de canciones que tenía años sin oír como The last in line, We rock, Children of the sea, Sunset Superman, Holy diver y All the fools sail away, entre muchas otras. Eso sí: el momento estelar, el instante en que, confieso, me temblaron las piernas, fue cuando Dio cantó Heaven and hell, la canción que le daba nombre al disco de Black Sabbath de 1980 y que oí y reoí miles de veces en mi casa, con mis panas, intercalándolo con Live Evil y otras obras maestras de esa súper banda.

Es una maravilla darte cuenta de que quienes fueron tus héroes de juventud, se merecían y se siguen mereciendo ese honor.

martes, noviembre 28, 2006

domingo, noviembre 26, 2006

EL EQUILIBRISTA INSOMNE

Esta es la historia de Fafrifio José Mijares, un hombre extraño a quien anoche vieron haciendo equilibrismo en la baranda sur del elevado de Los Ruices a las once y media de la noche.

Fafrifio José hizo su «acto» luego de que estuviera acostado en su cama y oyera una voz en su cerebro diciéndole: «eres un miserable fracasado»

Fafrifio es un equilibrista de circo que se retiró luego de años de penurias y trabajos en los que no alcanzó la anhelada gloria. Por eso, después que escuchara la voz retumbándole en la cabeza, Fafrifio Mijares decidió hacer su show en solitario a unas horas en las que nadie pudiera molestarlo.

Esta historia edificante es para que todos veamos que nunca podemos dejar de ser lo que en verdad somos.

viernes, noviembre 24, 2006

LAS AMPUTACIONES EMOCIONALES


Desde hace meses he estado escribiendo un cuento donde aparece un personaje al que le falta un brazo y debo confesar que ese tema (el de tener que aprender a vivir sin una parte de tu cuerpo) me ha interesado mucho en los últimos tiempos.

Quienes tuvieron la mala fortuna de sufrir un accidente por el que les amputaron un brazo o una pierna, coinciden en el hecho de que a pesar de la ausencia evidente del miembro amputado, siguen sintiéndolo, como si de una extremidad invisible, fantasmal, transparente, se tratara. Traigo a colación este tema no sólo porque he tenido que averiguar algunos puntos relacionados con la ausencia de partes del cuerpo para poder diseñar la manera de ser de mi personaje manco, sino porque me he dado cuenta de que los venezolanos, desde 1998, hemos sufrido una serie de amputaciones emocionales de las que no hablamos cuanto deberíamos. Así como una persona a la que le amputan un pie, sigue sintiéndolo porque su cerebro contiene un mapa imborrable de todo su cuerpo, así los venezolanos creemos, que a pesar de los cercenamientos que hemos recibido, todo sigue igual, que somos los mismos, que nuestra humanidad permanece intacta. Creemos que nuestro pie sigue ahí; sentimos como que nos pica y, cuando vamos a rascarnos, resulta que tenemos una prótesis made in Cuba.

A la sociedad venezolana le amputaron dos veces el estado Vargas; primero fueron las lluvias de diciembre de 1999 y luego la caída por desidia del viaducto de la autopista Caracas-La Guaira. Los venezolanos ya no podemos disfrutar de las playas del Litoral Central, ni comer tranquilamente en el Rey del Pescado Frito, ni bajar al aeropuerto de Maiquetía sin que el viaje sea una maldita incomodidad. Ir a eso que con pompa desmesurada llamamos hoy «Estado Vargas» es un fastidio, un soportar horas de tráfico en una vía provisional donde, para colmo, corres el riesgo de que te roben y te maten.

A los venezolanos nos amputaron las calles que conforman los centros de nuestras principales ciudades. En la capital de Venezuela, por ejemplo, es imposible pasear por el bulevar de Sabana Grande, por las plazas Bolívar y Caracas, por La Candelaria, por las avenidas Urdaneta y Universidad, porque están tomadas por vendedores ambulantes y malvivientes de toda pelambre.

Los malandros, cuyo número exiguo y ampliado a fuerza de balas los hace ver como mayoría frente a la gente decente, le han cercenado al ciudadano común la idea de que las calles del país en que nació son suyas, que puede transitar por ellas de día y de noche en paz.

También nos amputaron la posibilidad de ir a nuestros museos, como hacíamos antes, a ver exposiciones de los artistas más extraordinarios del mundo, incluidos, por supuesto, los venezolanos. Hoy estamos condenados a ver y rever las mismas obras que hemos visto una y otra vez, y que pertenecen a las colecciones de las hoy lobotomizadas instituciones museísticas que tenemos y que no son ni siquiera una sombra de lo que fueron en el pasado.

Por si fuera poco, nos han llevado a auto-amputarnos —por cuotas— nuestra libertad para expresar lo que pensamos y creemos no sólo en los medios de comunicación, sino en la calle, en la oficina, en los puestos de trabajo, en las urnas electorales y en todas partes. Poco a poco, a punta de listas, de amenazas y de violencia pura le hemos reducido el tamaño a nuestra lengua.

Podríamos continuar enumerando amputaciones, pero la bandeja donde caen los miembros amputados está llena y la sierra que los cercena no parece haber sufrido mella al cortar una y otra vez aquello que nos hacía amable la vida en este país. Lo peor es que nuestros muñones emocionales se han ido ajustando a prótesis mediocres en las que abundan promesas de auge económico y pretensiones de convertirnos en una potencia mundial. A estas alturas, quizás valga la pena preguntarse qué tienen que cortarle al ciudadano de estas latitudes para que comprenda el daño emocional que ha recibido y sigue recibiendo todos los días en un país donde sólo recibe hoz afilada, muerte y barbarie.

Quizás la respuesta a esa pregunta la sepamos el próximo 4 de diciembre, pero no hay que hacerse muchas ilusiones.

martes, noviembre 21, 2006

A PROPÓSITO DE LA VOZ NARRATIVA

Cada escritor debe buscar su «voz»; es decir: cómo «sonarán» en los oídos de sus lectores los párrafos que escriba. Cada quien, dependiendo de su formación, de sus intereses, de su manera de ser, de su carácter y de su voluntad, creará una manera de contar historias. Esa manera puede ser como tú quieres que sea. Puede ser rápida, lenta, rabiosa, melancólica, austera, delicada, ruda... Puede ser directa, huidiza, «rara», grotesca... Tú defines cómo quieres que «suene» lo que escribes.

Si estás comenzando a escribir y lees con humildes ojos de verdugo tus propios párrafos, te percatarás de que son neutros, de que tienen un tono redaccional y de que les falta intención, voz, ese tono que hace de un relato algo más que una mera relación de acontecimientos y que lo potencia hacia otros niveles que son los que nos importan: los del arte, los de los cuentos que la gente paga por conocer.

No basta investigar «cómo eran los uniformes de los nazis» para escribir un cuento sobre la Segunda Guerra Mundial. Si tú te encierras en una biblioteca a investigar sobre Hitler, Goebbels, Speer y toda esa pandilla de hijos de putas, puedes obtener información como para escribir la mejor tesis del mundo. Sin embargo, si no desarrollas tu «voz» como narrador, no podrás escribir un buen cuento sobre ese tema, aunque tengas todos los libros sobre el nacional-socialismo archivados en tu cabeza.

¿Lo ves?

Lamento decirte que la «voz» no se construye de un día para otro. Cada cuento, cada escrito, cada apunte que tomas, cada imagen que concibes, sirve para construir lenta y sistemáticamente ese tono que marcará el compás de tus relatos. En esa construcción de la voz juega un papel importantísimo la lectura. ¿Por qué? Pues porque cuando lees diferentes libros, te enfrentas, entre otras cosas, a un sin fin de voces, de ritmos, de maneras de contar historias. Por eso hay que leer mucho y de todo (sí, Mortadelo y Filemón también), con mente abierta, sin prejuicios ni buscando sólo «el placer», «el alimento espiritual» y ese tipo de estupideces de las que hablan los que leen por leer.

lunes, noviembre 20, 2006

UN PAR DE EJEMPLOS MONUMENTALES

Queridos amigos, en la historia de la música hay dos maestros cuyas obras monumentales pueden servirnos de ejemplo para escribir nuestros relatos. Hablo de Mozart y de Beethoven.

Si tomamos cualquier pieza de Wolfgang Amadeus Mozart, nos daremos cuenta de que las distintas melodías que la conforman están organizadas «en forma de» líneas continuas que se cruzan, se superponen y nos llevan por un camino de dibujos sonoros (si cabe el término) desde el principio hasta el fin de la obra sin interrupciones.

Si tomamos una pieza de Ludwig van Beethoven, observaremos que las distintas melodías que la conforman están organizadas como un gran juego de Lego en el que miles de pequeñas piezas encajan unas con otras hasta formar una gran estructura. Como Beethoven se fue quedando sordo, tuvo que diseñar una manera de organizar las notas para que cada una se engranara con la que le sigue hasta que, entre todas, logran sostener «el gran edificio» de la composición.

Damas y caballeros, cuando escribimos un relato, podemos trabajar de las dos maneras: dibujando «líneas de acciones» continuas o ensamblando una pared poniendo ladrillo sobre ladrillo. En otras palabras: podemos disponer las acciones que conforman nuestro relato «a la Mozart» o «a la Beethoven».

Si logramos escribir generando un contrapunto de acciones que se desarrollan, tan largas como ellas son, estaremos emulando al autor del Don Giovanni, de La Flauta Mágica y de la Sinfonía N° 41 «Júpiter». Si escribimos un relato que a su vez está formado por otros pequeñísimos relatos, estaremos trabajando a la manera del autor de la Gran Fuga, del Fidelio y de la Novena Sinfonía.

Cuando tomas una acción cualquiera (por ejemplo, un viaje en tren) y escribes y escribes y escribes y escribes sobre el tren, sobre el paisaje que se ve desde la ventana, sobre los asientos cómodos o incómodos del vagón, sobre la gente que viaja allí y sobre algo que ocurre en ese lugar, sin desviarte, sin salirte de ese tren y de las circunstancias que en ese espacio ocurren, pues estarás trabajando las acciones de tu cuento como si fueran líneas ininterrumpidas que se cruzan, que juegan entre ellas y que se desarrollan hasta el final de la historia.

Cuando escribes un cuento, por ejemplo, de ciencia ficción en el que el narrador se detiene a contar una historia de cuando cada personaje vivía en su planeta natal, del pasado del gato que ronronea desde la silla del copiloto de la nave o sobre la escopeta de rayos protiniónicos que lleva la tripulación, estarás poniendo una pieza de Lego al lado y sobre otra pieza de Lego hasta que decidas que el edificio literario que querías construir ya está listo.

Los peligros más frecuentes que se corren con la primera opción tienen que ver con «quedarse sin aliento» para continuar la carrera y con alargar demasiado una historia.

El peligro más frecuente que se corre con la segunda opción tiene que ver con el «efecto caleidoscopio» o con, lo que es lo mismo: el imperdonable desorden.

Así que ya lo saben: Mozart o Beethoven. Ése es nuestro dilema.

Un gran abrazo.

sábado, noviembre 18, 2006

LA VOZ HUMANA

La voz (nuestra voz) es la comprobación de que estamos vivos y de que cada uno de nosotros es único. Según el DRAE, es el sonido que el aire expelido de los pulmones produce al salir de la laringe, haciendo que vibren las cuerdas vocales. Por «voz» entendemos también calidad, timbre e intensidad de ese sonido.

La voz es nuestro principal instrumento de comunicación a lo largo de toda nuestra vida. Nacemos gritando, vivimos clamando y morimos susurrando…

En el pasado hubo momentos de auténtica veneración por la voz humana. En el siglo XVIII, por ejemplo, se castraba a los cantantes adolescentes para que mantuvieran por siempre su voz cristalina e infantil. Ese, como Uds. saben, fue el caso de los castrati, esos extraordinarios cantantes que desarrollaban un registro vocal que se extendía desde los más oscuros hasta los más agudos sonidos que garganta alguna pueda producir, obteniendo entonces un intérprete de ópera único, capaz de cantar cualquier repertorio. Farinelli, Senesino, Cafarelli, Pistocchino, Pacchiaroti y Guadagni fueron los más famosos y venerados cantantes de su tiempo, los divos que llevaron las obras de artistas como Haendel hasta niveles inimaginables.

La humanidad es muy extraña. Es capaz de producir actos indecibles de barbarie en aras del arte y de la belleza. ¿Qué otra cosa se puede decir de castrar a un muchacho que se ha destacado cantando en un coro al que, de un día para otro, le eliminan sus testículos en una cirugía que no necesitaba ni decidió?

Yo quisiera escribir un cuento en el que un padre decide mandar a castrar a su hijo cantante, pensando que convirtiendo al joven en un nuevo Senesino, resolverá su vejez, pero resulta que el muchacho no tiene el oído ni el talento musical que se necesita para llegar a ser un verdadero divo. Como ven, se trata de una historia en la que se solapan el absurdo de la vida, el humor, la tragedia y la estupidez humana que nunca puede faltar.

Sin lugar a dudas, estamos frente a la semilla de un cuento por escribir.

jueves, noviembre 16, 2006

LA BANDA SONORA DE CARACAS VOL.2

Yo creo que el ruido que mejor identifica a Caracas es el ruido que proviene del taladro, esa bulla engendradora de brutalidad y violencia que poco a poco se transforma en gritos de pistolas.

Estoy convencido de que el carácter del caraqueño no es precisamente pacífico. Es, en realidad, un espíritu bruto y sanguinario que no escatima esfuerzos a la hora de hacerle infeliz la vida al prójimo. Yo creo que Caracas es una ciudad de freaks... ¡Y de freaks malos!

ANOTHER SHORT STORY

Sobre Caracas —sin aviso previo— comenzó a caer una espesa lluvia de peluquines. Por todas partes la gente se escondía ante el diluvio de bisoñés que le caía en la cabeza y le llenaba el cuerpo de pelos postizos. Como siempre, las calles de nuestra ciudad se llenaron de pozos que detuvieron el tráfico y ocasionaron infinitos inconvenientes. La única diferencia es que, en esta oportunidad, las avenidas se llenaron de pelos y no de agua.

Todos temíamos que el Ávila se viniera abajo por culpa del pelero caído del cielo, pero gracias a Dios, eso no ocurrió.

Afortunadamente no hubo víctimas que lamentar.

lunes, noviembre 13, 2006

EL FUTURO SIEMPRE ESTÁ POR LLEGAR

Tenemos seis años en la década del 2000 y, al menos en nuestro país, no parece que hayamos llegado al futuro tan soñado décadas atrás. «Estamos» en el futuro y todo sigue igual (piensen en la trocha)... Antes se creía que el futuro iba a ser una belleza; que todo iba a ser limpio y que habría colonias humanas en Marte. Sin embargo, el presente que tenemos es caótico y, a duras penas, mantenemos la vida en la Tierra. A la pulcritud que supuestamente habría en el futuro, el mundo opuso más emanaciones de gas, más radiaciones de todo tipo, más efecto invernadero, más veneno para las aguas y para los miles de ecosistemas que conforman el planeta. Quizás la única predicción que se cumplió es la de la tecnología acompañando nuestras vidas. Hoy vivimos rodeados de aparatos que parecen actualizaciones de los viejos adminículos que salían en Viaje a las Estrellas; usamos teléfonos celulares, manejamos computadoras personales con las cuales nos comunicamos, en tiempo real, con amigos que viven en los lugares más remotos… A fin de cuentas, la historia de la humanidad es una suma de logros en la que no faltan los desastres y los errores.

En Venezuela es imposible tener una visión del futuro. Aquí todo está diseñado para pensar a corto plazo. Planificar la propia vida, crear planes y llevarlos a cabo, supone un compromiso enorme con las ideas que se te ocurren, un compromiso en el que tienen mucha importancia el cultivo de una imaginación capaz de ver y de crear lo que aún no es, y una obstinada voluntad de trabajo para alcanzar tus metas. En muchos sentidos, Venezuela te invita a pensar siempre en el presente, en resolver el aquí y el ahora, en sobrevivir y llevar a cabo un siniestro carpe diem. Aunque parezca extraño, por sólo pensar en el presente, nuestro país está más cerca del pasado que del futuro. Si no lo creen, piensen en la trocha otra vez…

Las cosas buenas que ha traído «este» futuro son: el tratamiento y la cura de múltiples enfermedades, la banda ancha, las prótesis de silicón, la divulgación del discurso de tolerancia y de respeto entre los seres humanos de todas las razas y creencias (aunque nunca falta un cacaseno), la tecnología puesta al servicio de las comunicaciones y a la difusión del conocimiento.

Antes se creía que la gente andaría por ahí vestida de plateado, que viajaríamos en autos voladores y que la humanidad iba disparada hacia la felicidad, pero llegó el 11 de septiembre de 2001 y los piñones de nuestro optimismo se detuvieron con horror hasta que poco a poco hemos renovado el impulso que nos sirve para diseñar un futuro que quiere ser cada vez mejor a pesar de las sombras eternas que se ciernen sobre la humanidad.

No es suave el camino que nos espera, pero igual hay que hacer como el muñequito del whisky y seguir adelante, adelante siempre.

VIOLENCIA NUESTRA DE CADA DÍA

* Amiga, amigo, no confíes ni en tus mejores amigos. Mira que se han dado casos en los cuales un sujeto sale con sus mejores amigos y, por quedarse dormido, éstos lo dejaron tirado frente a una funeraria en interiores y con la chaqueta del flux. Ojo: no lo mataron. Tan sólo aprovecharon que se quedó dormido para robarle la cartera y dejarlo sin ropa para ellos seguir rumbeando.
* Si estás en un banco, y llegan unos atracadores, olvídate de Bruce Willis. En esos momentos es mejor ser El hombre invisible que Duro de matar.

* Si estás en un banco y llegan unos atracadores, zúmbate al piso y hazte el loco. En este caso siempre existe el peligro de que los atracadores le pidan a la gente que se quite la ropa. Por eso, cuando vayas a un banco, ponte interiores nuevos porque no hay nada más bochornoso que te dejen encerrado en la bóveda con los interiores deshilachados.
* Cuando llegues cargado de bolsas, trata de no dejar las llaves pegadas en la cerradura.

* Si las dejas pegadas, ten por seguro que una mañana cualquiera te llegará un DVD donde aparecerás tú durmiendo al lado de un tipo encapuchado.

* ¡Cuánto horror!

sábado, noviembre 11, 2006

OBITUARIO

Queridos amigos, ayer falleció Jack Palance. Una vez más los que amamos las películas de tiros nos hemos quedado huérfanos. Paz a su alma y plomo a los malvados de siempre doquiera que estén.

viernes, noviembre 10, 2006

LOS TRES MAMARRACHITOS

Los tres mamarrachitos caminaban por el bosque y uno de ellos, cuando se encontró a un perro manchado, dijo:
—¡Oh, qué lindo dálmata! —y entonces los tres mamarrachitos y el dálmata se fueron a su casa de ladrillos encantados de la vida.

Lo mejor de este cuento es que cuando llegó el lobo y se puso a soplar la casa de ladrillos, los tres mamarrachitos sacaron una morocha recortada y le cayeron a tiros al lobo.

Así los tres mamarrachitos y el dálmata defendieron su hogar del lobo que quiso dejarlos sin casa y sin perro.

Y colorín colorado, este bello cuento infantil se ha terminado.

miércoles, noviembre 08, 2006

PALABRAS CELESTIALES

Qué disparate de mundo. ¿Habrá fallado Él, que nunca se equivoca? No. Él no se equivoca... Él es Él... Él les dio el libre albedrío y ustedes lo usan para lanzarse por un barranco, para fraguarse su propia infelicidad y para hacer infelices a los que los rodean. Ay, si ustedes se vieran... Pero, ¿qué van a ver, si cada día están más ciegos? Una se les aparece en todas partes —sola o con este niño a cuestas— y nadie me ve... Nadie me ve o nadie me quiere ver... Eso sí: a la hora de un lío corren a la iglesia a prenderme velas... A veces me gustaría darles una sola nalgada para que lloren y para que aprendan que deben comportarse bien, pero una tiene que frenarse porque dizque son adultos y una no puede pegarle a los hijos cuando están bien creciditos... Pues si están crecidos, ¡compórtense!

Como les decía, nadie ve nada. No sé si es porque necesitan lentes o porque tienen cada día más cosas con qué distraerse y olvidar lo que de verdad es importante... ¿Y qué es lo importante? Ustedes dirán lo que quieran, pero lo único importante en este mundo es el amor, cosa de la que los seres humanos se olvidaron o más bien nunca han entendido... Ya se lo decíamos José y yo a nuestro hijito: «Déjate de estarles hablando de amor a esos ingratos», pero él nada, dale que dale hasta que me lo crucificaron.

A veces, cuando ustedes se comportan de ese modo, me provoca decirle a Él que les envíe el Apocalipsis, pero siempre me dice que no, que en el fondo, son buenos, que lo que pasa es que son lentos… Yo confieso que me perturba un poco que ustedes sean tan incrédulos y que nosotros, para que nos crean, tengamos que hacer shows con rayos, centellas, nubes, coros celestiales, actos de levitación y toda esa parafernalia. Cuando uno se les aparece de la manera más sencilla, no creen en lo que ven… Si ustedes supieran la cantidad de veces que yo los he acompañado en el metro, en el autobús, en la playa, en la universidad, y ustedes ni siquiera se han dado cuenta porque están pendientes de puras tonterías, se volverían locos… Pero ésa no es la idea… Abran los ojos, usen ese iris y esa retina para ver de verdad, para ver aquello que está más allá de las apariencias… No se queden sólo con las estampitas, con los tatuajes (hay unos con mi imagen que son una belleza), con las estatuas, con las hornacinas…

Al final de toda esta historia sólo quiero decirles que ustedes no están solos. Él está con ustedes siempre. No se pregunten por qué ni para qué, sólo acostúmbrense a saber que adonde quiera que vayan, Él los acompaña.

Yo hago lo que puedo. Yo trato de estar con ustedes. Aunque a veces me provoque darles unas buenas nalgadas, yo los amo con todo mi corazón a todos. Pero eso sí, como dice la canción de Elvis Presley:

«We can’t go on together/ with suspicious minds. / And we can’t build our dreams / On suspicious minds».

Chao.

martes, noviembre 07, 2006

DÍAS DE JÚBILO

Queridos amigos, la literatura venezolana vive un extraordinario momento. El premio Herralde concedido a Alberto Barrera Tyszka es la confirmación más evidente de ello. Quienes en el pasado hablaron de que nuestras letras no estaban bien porque no habían recibido ningún galardón internacional desde hacía años, tienen por fin su respuesta, y ésta es: «no, amigo, los escritores y los editores venezolanos están ahí, haciendo su trabajo cada vez mejor, inventando historias, asumiendo riesgos y apostando su cabeza en cada libro, en cada cuento, en cada novela. Porque, a fin de cuentas, la creación, como la vida (según Ian Malcolm), encuentra su propio camino, se abre paso, revienta obstáculos y prejuicios a punta de calidad».

Hagamos una pausa, celebremos este momento y sigamos como hasta ahora, creando, inventando, escribiendo y buscando la manera de seducir a la bestia más difícil de seducir: el público lector.

domingo, noviembre 05, 2006

MANUAL MATAPASIÓN

Andar con un palillo metido en la boca.
Llevar largos los pelos de la nariz.
Comer ajo.
Besar a un búho.
Un escritorio de fórmica.
Dormirse en una cuneta abrazado a un caucho.
Tener que bañarse con el chorro del lavamanos.
Sentarse en una gavera de malta.
Oler a orina de gato.
Hablar de las diferencias entre las guayas destapa-cañerías de antes y las de ahora.
Pegarle a un perro con una pantufla.
Contar como un chiste que le robaste la muleta a un lisiado.

viernes, noviembre 03, 2006

JOYAS INMORTALES

Esta es la lista incompleta de los hombres que han «soñado» la felicidad de sus repectivos pueblos y que se arrogaron el derecho a imponérsela a los demás sin tomar en cuenta que cada quien tiene derecho a desarrollar su propio concepto de lo que es ser feliz. Sigan ardiendo en el infierno o doquiera que estén.
* Alejandro Magno
* Nerón
* Napoleón Bonaparte
* Adolf Hitler
* Benito Mussolini
* Josef Stalin
* Francisco Franco
* Rafael Leonidas Trujillo
* Kim Il Sung
* Kim Jong-il
* Juan Vicente Gómez
* Manuel Antonio Noriega
* José Tadeo Monagas
* Mao Tse Tung
* Gustavo Rojas Pinilla
* Papa Doc (François Duvalier)
* Baby Doc (Jean-Claude Duvalier)
* Anastasio Somoza
* Ioannis Metaxas
* Juan María Bordaberry
* Getúlio Vargas
* Manuel Odría
* Alberto Fujimori
* Ferdinand Marcos
* Augusto Pinochet
* Slobodan Milosevic
* Fulgencio Batista
* Fidel Castro
* Antonio Guzmán Blanco
* Marcos Pérez Jiménez
* Hugo Chávez
* Sadam Hussein
* José Rafael Videla
* Robert Mugabe
* Porfirio Díaz
* Alfredo Stroessner

jueves, noviembre 02, 2006

Queridos amigos, están todos invitados a la presentación de esta bella antología de cuentos preparada por Antonio López Ortega donde estamos representados Alberto Barrera Tyszka, Milagros Socorro, Armando Coll, Karl Krispin, Fátima Celis, Sonia Chocrón, Luis Felipe Castillo, María Celina Núñez, Miguel Gomes, Carlos Sandoval, Norberto José Olivar, María Ángeles Octavio, Luis Laya, Salvador Fleján, Juan Carlos Méndez Guédez, Juan Carlos Chirinos, Héctor Torres, Slavko Zupcic, Armando Luigi Castañeda y Roberto Echeto.