jueves, julio 26, 2007

INVITACIÓN PODEROSA Damas y caballeros, La Carnicería Arte Actual y Los Hermanos Chang tienen el agrado de presentar a Enrique Enriquez y su Poesía de la mente. Miércoles 15 de agosto, 8 pm, La Carnicería, Av. Trieste con Madrid, La California Sur.
EL TAROT, LA ILUSIÓN IRRESISTIBLE

El tarot

Una de las características más sorprendentes del tarot es que cada una de las setenta y ocho cartas que lo conforman presenta la identificación de una característica del espíritu humano. Al combinar las cartas, en una consulta, esas características interactúan, se mezclan y cuentan historias que adquieren un sentido distinto para cada persona.

Cada carta contiene la identificación de una cualidad del alma humana, pero traducida a imágenes. De ahí que el del tarot sea un lenguaje universal. Como cada carta contiene un símbolo, y cada símbolo representa una cualidad, este método de conocimiento trasciende los idiomas y las barreras espacio-temporales. De manera que cualquiera, en cualquier lugar, puede consultar el tarot y obtener una respuesta de él.


El lector

Enrique Enriquez vive en Nueva York desde hace siete años. Cuando emigró de nuestro país, la gente lo conocía por sus pinturas, por su libro Nadie deja pasar un tequeño, por sus performances y por el extraordinario sentido del humor que destilaba su programa radial El show de la gente bella. Hoy en día, después de haberse dedicado a investigar con auténtico interés los intríngulis del mundo del circo, de la magia y del mentalismo, Enrique se ha concentrado en el tarot. ¿Por qué? Porque el tarot es una manera de tener contacto directo con las personas, de producir un chispazo de belleza y de estímulo en sus vidas.

Enrique, ¿qué es el tarot: un método de adivinación o de auto-conocimiento?
Yo diría que la adivinación es un método de autoconocimiento, y el tarot el principal método adivinatorio de occidente.

El tarot es una obra de arte anónima, y aunque las cartas se usaban originalmente para el juego, tal como se sigue haciendo hoy en algunos países europeos, no se sabe bien por qué, aparte de las cincuenta y seis cartas habituales, alguien agregó las veintidós que hoy en día son más famosas. Lo que sí podemos hacer es intuir en esas veintidós cartas un mito, no en el sentido de “falsedad”, sino en el de “verdad profunda”, que corresponde con todas las gestas heroicas conocidas, y con el mito de la redención cristiana.

Con el tarot, uno pone en la mesa al inconsciente, los sueños de Freud, los arquetipos de Jung, los Orishas del santero, los cuentos de cuna y las épicas literarias, para que se reorganicen y le hablen a la persona que mira las cartas, diciéndole: “el universo te reconoce a TI de esta manera...”. En ese sentido, yo creo que el tarot es una ilusión irresistible.

¿Qué busca la gente en el tarot?
Depende. Para quien lo estudia, el tarot es una “escuela de la mirada” que nos enseña a comprender al mundo como una obra de arte y al ser humano como un ser sagrado. Para quien lo consulta, el tarot ofrece esperanza e inspiración. El tarot puede usarse para redescubrir en la persona los símbolos que le permitirán relacionarse con sus problemas en modo prospectivo al insuflar en quien lo consulta la certeza de que puede hacerle frente al futuro, y eso porque el tarot no le habla a la razón, sino a las emociones, no a la mente, sino al alma. Ese es el “tarot para adultos”. El “tarot para niños” es el que se amolda a nuestro ego, y ya no es el tarot, sino “el tarot de las hadas”, “El tarot gay de Cher”, “El tarot de Ernest Borgnine”... El que nos ofrece predecir el futuro y nos amenaza con profecías.

¿Qué se necesita para ser un buen tarotista?
Un genuino interés en las personas, a quienes uno debe aproximarse con humildad, sabiendo que ellas saben más de sí mismas que tú. Confianza en la imaginación y en su capacidad de crear la realidad. Conocimiento de las cartas que debe ser flexible y no dogmático; y sentido del humor, para no pasar de lo sublime a lo ridículo.

martes, julio 24, 2007

EL TURISTA INVISIBLE Andar como turista, verse como turista, encontrarse rodeado de gente ataviada con cámaras, sombreros y pantalones cortos es, aparte de un horror, un peligro para las alforjas. Por eso no hay nada mejor que hacernos pasar por los lugareños de las ciudades que visitamos y sustraernos al enjambre que rodea obras de arte, templos, restaurantes y demás.

La mejor manera de vivir el turismo es la invisibilidad, el camuflaje, el caminar por donde sólo caminan los que saben, los que soportan el peso de la cotidianidad de esos sitios a los que apenas nos asomamos.

Somos de la Tierra, pero sólo somos dueños del pedazo que nos ve pelear por el sustento. El resto es ajeno y sólo podemos visitarlo sin que nos apuñalen a condición de ser humildes.

viernes, julio 20, 2007

DIÁLOGO EN EL PRADO Hace dos días, cuando llegué frente a Las Meninas, me di cuenta de que tenían trescientos cincuenta y un años esperándome. Por eso, al verlas, hice una reverencia y les dije a modo de saludo:
—Aquí estoy, por fin.

Estuvimos conversando un largo rato y, cuando me despedí de ellas, me preguntaron:
—¿Cuándo vuelves con Rodrigo?

Yo les respondí:
—Muy pronto, queridas, muy pronto.

miércoles, julio 18, 2007

A UN BANCO DE MADRID Madrid es una ciudad hermosa y amable. Prueba de ello es este banco que se encuentra en un punto inclinado de la calle Atocha.

Tú te sientas allí y ves, no sólo sentado, sino reclinado, el mundo que pasa por esa hermosa calle llena de edificios y de comercios.

Gracias, Madrid, por mantener ahí, en su puesto, incólume, un banco tan sabroso como ése, en el que Juan Carlos Chirinos y yo disertamos sobre sabrá Dios qué hace un par de días.

¡Gracias de verdad!

domingo, julio 15, 2007

EL LLANTO DE LOS CABALLEROSQueridas y hermosas damas, sépanlo: los caballeros también lloramos. Quizás no lo hagamos en público ni con la regularidad de Oscar D’León, pero, a veces, lloramos de ira, como cuando ustedes nos abandonan por un cretino, o de felicidad absoluta, como cuando la enfermera nos invita a que conozcamos a nuestros hijos, o de emoción inexplicable, como cuando vemos a nuestros héroes musicales demostrando porqué fueron, son y seguirán siendo nuestros héroes.

El deporte suele ser una fuente inagotable de lágrimas para los caballeros. Piensen en cuántas veces hemos visto llorar a los deportistas que pierden algún título mundial. Recuerden las veces que el televisor enmarca al hincha llorón a cuyo equipo le anotaron cuatro goles en los últimos diez minutos de juego. Traigan a su mente al boxeador que lagrimea cuando lo entrevistan y dice que su título no es sólo suyo, sino de su papá, de su mamá, de su tío Dagoberto, de Pifi, su perro, y de todo el pueblo que lo vio crecer. No olviden al tenista, al jugador de pelota vasca, al torero, al gimnasta y hasta al levantador de pesas que alza los brazos para agradecer al cielo o para recibir la gloria que trae consigo la victoria y, a los pocos segundos, se arrodilla y llora como un niño.

Ciertamente, el deporte produce pasiones que terminan en llanto. Fíjense ustedes en Miguel y Santiago Guilarte, quienes llegaron al circuito de Hockenheim, en Alemania, dispuestos a ver en vivo y directo una carrera de la fórmula uno. Ambos se sentaron de lo más tranquilos en las gradas, observaron los muros y las rejas de seguridad, las chicas, los personajes que nunca faltan en esos eventos y, de pronto, cuando los autos estuvieron formados para la partida e hicieron rugir sus motores, padre e hijo, voltearon y descubrieron que cada uno estaba llorando a moco tendido, como si con cada pisada que Raikkonen, Schumacher, Montoya, Alonso, Hamilton y compañía le propinaban al acelerador, surgiera una lágrima lista para bañarles los rostros angelicales a los señores Guilarte.

El mundo de los hombres era muy duro. Antes ningún caballero que se preciara de tal, podía llorar en público. Si acaso en el cine (y eso cuando las luces estuvieran apagadas y fuese imposible que lo descubrieran) o cuando tuviese alguna desgracia familiar... Porque «¿cómo no iba a llorar don Ciccio, si se le murió su mamá?».

Hoy en día, eso se ha relajado hasta niveles inauditos. Los hombres no sólo lloramos porque se nos muere un familiar querido, sino porque fallece alguien a quien consideramos importante, como cuando Juan Carlos Flores, hombre que, hasta donde se sabe no tiene requiebros raros, berreó hasta quedar privado varias veces cuando se murió Diana de Gales o como cuando Claudio Díaz, hombre de su casa y fanático de la fórmula uno (otro), le preguntó, ahogado en lágrimas, al Big Boss por qué se llevó a Ayrton Senna y dejó huérfano al automovilismo.

De todos los hombres que han llorado en público, quizás sea Charles Mingus uno de los pocos que valga la pena recordar. En un extraño y blanquinegro documental, aparece el gran jazzista recogiendo sus peretos y lanzando invectivas contra el Papa, contra Jasón, los argonautas y sus acreedores porque muy pronto lo iban a embargar. Allí, en medio de sus pertenencias, Mingus sacó una escopeta, la cargó, la disparó y continuó despotricando contra todo y contra todos con una rabia roja como la lava de los volcanes. Lo paradójico fue que cuando llegaron los acreedores acompañados de los jueces y de la policía, Mingus dejó toda forma de violencia y se puso a llorar.

Eso es para que ustedes vean que si un hombre no llora, algo horrible puede suceder.

viernes, julio 13, 2007

LA GLORIA DE BUSTER KEATON
Buster Keaton es uno de los más grandes artistas que en el mundo han sido. Sus películas, casi todas prodigios, muestran a un héroe que no se inmuta ante la adversidad a pesar de que ésta sea mucho más grande que él, a que sea inevitable y a que desordene el mundo para crear en él el deseo de rendirse, pero eso no ocurre en las grandes obras que protagonizó. Ni en El maquinista de la General, ni en Sherlock Jr., ni en Steamboat Bill Jr., ni en The cameraman, ni en The navigator. Ahí el héroe ni se cansa ni se rinde.

Lo mejor es que en ese personaje hay una actitud bella y extraña que es melancólica y activa a la vez, cosa rara en una época en la que abundaron los héroes tristes que se dejaban aplastar por los embates del destino. El personaje que interpretó Buster Keaton era débil, pero jamás pusilánime; demostraba con sus acciones torpes que en él había una fuerza capaz de enfrentar huracanes, cruzar llanuras inundadas y caminar en medio de campos de batallas sólo para que su amada lo aceptase.

Buster Keaton, que también estás en los cielos, no nos olvides jamás.

martes, julio 10, 2007

EL PRODIGIO La lectura nos aparta del mundo, nos saca de sus fatalidades, de sus flores negras, de sus formas gratas y feroces para meternos en una realidad que se mueve alrededor de los deseos de unos personajes que sólo tienen pies, pulmones y ojos en las páginas de los libros.

Lo milagroso de la lectura radica en que ese apartarnos del mundo por un rato, hace que volvamos distintos a nuestra realidad, que regresemos tocados por la fuerza de las palabras que despertaron al monstruo o al santo que habita en nosotros.

lunes, julio 09, 2007

LAS DIFERENCIAS HABITUALES Hoy hablaremos sobre esos pequeños acontecimientos que nos desordenan la vida y que se ven diferentes desde las perspectivas femenina y masculina. Por ejemplo: para un hombre es un fastidio que uno de sus panas lleve a su jeva a una reunión donde hablarán sobre béisbol, mujeres y rock and roll.

Hay cosas en las que las damas y los caballeros jamás se pondrán de acuerdo, verbigracia que se diviertan juntos comprando herramientas en una ferretería. A las mujeres les fascinan los noticieros del corazón donde salen Isabel Pantoja, Raphael, Miguel Bosé, Jesús Quintero, los Príncipes de Asturias y todo el jet set europeo. Para un hombre es un fastidio saber qué hizo o dejó de hacer la baronesa de Thyssen, con quién salió esta vez Penélope Cruz o si el marido de Isabel Pantoja es un macarra. Para una mujer es un fastidio que el marido tenga en sus manos el control del televisor y para un hombre es una tragedia digna de Sófocles que se caiga la banda ancha.

Para un hombre es un fastidio tener que ir al cumpleaños de «la mejor amiga» de su novia. Para una mujer es un fastidio estar en una fiesta y que el novio se quiera ir ya. Para una mujer es un fastidio bíblico tener que ir con el novio a la casa de uno de sus amigotes a ver un partido de fútbol americano, una pelea de boxeo o un partido de béisbol.

Para las mujeres es un fastidio que haya películas que su marido vea una y otra vez sin importarle que sean repetidas. (Lista de películas que un hombre puede ver setecientas mil veces sin fastidiarse: El padrino I y II, La roca, Carlito’s way, El vengador anónimo I, II y III, Taxi driver, Million dollar baby, Hellboy, Gladiador, las obras completas de Jenna Jameson y Asia Carrera).

Para un caballero es una desgracia tener que levantarse de la cama para buscarle a su esposa un vaso de agua.

Un hombre y una mujer jamás se divertirán juntos en un bautizo, en una primera comunión, en una piñata o en un baby shower. Es más: un hombre de verdad no va a baby showers.

No hay nada más fastidioso para una mujer que entrar con el marido a una tienda de discos. Por cierto: el único lugar del planeta Tierra donde un hombre puede poner a todo volumen sus discos de Rush, Jimi Hendrix, Metallica y Wolfmother es su carro, cuando viaja solo o con su hijo de dos años.

Nunca verás a un caballero acompañando a su jeva a la peluquería. Eso no existe.

Para un caballero es un fastidio ir con la novia, con la esposa, con la hermana o con la mamá (o con las tres) de compras. Para una mujer puede llegar a ser una tortura entrar con su marido a una tienda de computadoras. Para un hombre normal (no para un manganzón) resulta una tortura psicológica el que su jeva sepa más que él sobre mecánica.

Ir al mercado con una dama puede ser una tortura. Ella te dice: «métete en la cola de la carnicería»… y cuando haces dos horas de cola y compras toda la carne que ibas a comprar, te dice: «ahora métete en la cola de la charcutería».

Todas las mujeres odian a uno de los amigotes de su novio y/o marido. Un amigo califica de «amigote» cuando el marido llega a la casa tarde y en mal estado cada vez que sale con él… Lo peor es que todos tenemos un amigote.

Para una mujer es insoportable comerse la grasita de un churrasco.

Para un hombre de verdad no hay parrilla sin morcilla.

Para un hombre de verdad no hay nada más terrible que tener una jeva vegetariana.

Para una mujer es terrible verse gorda. Para un hombre es terrible que su jeva no esté un poquito maciza. Hombres y mujeres por igual odiamos la celulitis.

No podemos vivir los unos sin los otros, pero a veces cuesta mucho convivir con las diferencias. Por culpa de esos desencuentros, existen tantos chistes sobre maridos y esposas, y tantos cómicos viviendo de ellos.

Qué Dios nos libre de las suegras.

sábado, julio 07, 2007

LAS SITUACIONES MOLESTAS
* QUE TE DEBAN PLATA Y QUE TE DIGAN QUE TE ESPERES A FIN DE MES.

* QUE TE MONTEN UNA TARIMA CON MÚSICA, MICRÓFONOS, TAMBORES Y DEMÁS EN LA PLAZA CERCANA A TU EDIFICIO.

* ESO MISMO, PERO UN DOMINGO POR LA MAÑANA.

* QUE ESTÉS ENJABONADO Y SE VAYA EL AGUA.

* QUE TU MUJER TE DIGA: “MI AMOR, ¿POR QUÉ NO PINTAMOS EL APARTAMENTO?”.

* QUE TU MUJER TE DIGA QUE SU MAMÁ VIENE ESTE FIN DE SEMANA.

* TENER A UN OBRERO EN TU CASA ROMPIENDO PAREDES.

* QUE TE CORTEN LA LUZ O EL TELÉFONO.

* QUE SE ECHE A PERDER LA NEVERA DE TU CASA.

* QUE VAYAS AL BAÑO A LAS 2 DE LA MAÑANA Y QUE PISES UN CHARCO DE AGUA QUE SURGIÓ POR CULPA DE UNA CANILLA ROTA O DE UNA FILTRACIÓN.

* CHOCAR EL CARRO.

* QUE TE PAREN EN UNA ALCABALA.

* QUE VAYAS DISFRAZADO DE DRÁCULA Y TE PAREN EN UNA ALCABALA.

* QUE ESTÉS DURMIENDO EN UNA HAMACA Y SE ROMPA UNA DE LAS CUERDAS.

* QUE UN ZANCUDO TE DESPIERTE.

* QUE ALGUIEN LLEGUE A TU CUARTO Y TE PRENDA LA LUZ.

* QUE TE RASPEN EN LA TESIS.

* QUE TE HAYA QUEDADO UNA MATERIA PARA REPARACIÓN.

* QUE TE TOQUE ARRASTRAR UNA MATERIA.

* QUE SE TE MUERA TU GOLDFISH.

* QUE UN ZAMURO ENTRE A TU CASA POR EL BALCÓN.

* QUE PASEN UN CAPÍTULO REPETIDO DE TU SERIE FAVORITA.

* QUE EMPIECEN A ROMPER LA ACERA JUSTO EN FRENTE DE TU CASA.

* QUE ALGUIEN LE LLEVE UNA SERENATA A LA SEÑORA QUE VIVE FRENTE A TU CASA.

* QUE ALGUIEN LE LLEVE UNA SERENATA A TU MAMÁ O ENCONTRARTE A UN SUJETO EN INTERIORES EN TU CASA DICIÉNDOTE: "TU MAMÁ TE DEJÓ EL DESAYUNO EN EL MICROONDAS".

* QUE NO TE DEPOSITEN EN EL BANCO.

* QUE TE DIGAN QUE TE HACEN FALTA DOS TIMBRES FISCALES Y UNA COPIA DEL RIF PARA QUE TE PUEDAN PAGAR LA FACTURA QUE TE DEBEN.

* QUE TE DEBAN PLATA ES LO MÁS FASTIDIOSO QUE HAY.

* QUE TE LLAMEN POR TELÉFONO JUSTO ANTES DE QUE COMIENCE EL CAPÍTULO DE LOS SOPRANO O DE CUALQUIER OTRA SERIE DE LA QUE SEAS FANÁTICO.

* QUE PIERDA TU EQUIPO FAVORITO.

* QUE LE ROMPAN EL VIDRIO A TU CARRO Y TE ROBEN LOS DISCOS.

* QUE TE LLAMEN JUSTO CUANDO TÚ NO PUEDES ATENDER EL TELÉFONO.

* ¿POR QUÉ NADIE TE LLAMA CUANDO PUEDES ATENDER EL TELÉFONO Y, AL CONTRARIO, TODO EL MUNDO TE LLAMA CUANDO TE ESTÁS BAÑANDO O CUANDO FUISTE A BOTAR LA BASURA?

* QUE VAYA UN DESCONOCIDO A TU CASA Y TE ROMPA LA TAPA DE LA POCETA.

* QUE EXPLOTE LA TOSTADORA.

* QUE EL CALENTADOR DE AGUA EMPIECE A ECHAR HUMO.

* QUE LA FIESTA DONDE ESTÁS TERMINE CON LA ENTRADA DE UNOS ATRACADORES QUE LE ROBAN LOS RELOJES, LAS CARTERAS, LOS ZARCILLOS Y LOS COLLARES A TODO EL MUNDO.

* QUE ALGUIEN SE TE COLEE EN LA COLA DEL CINE O EN CUALQUIER OTRA COLA.

* QUE ESTÉS EN EL AEROPUERTO Y TE CONFUNDAN CON UN MALANDRO.

* QUE NO TE DEJEN ENTRAR A UN RESTAURANTE PORQUE ANDAS EN CHANCLETAS.

* QUE SE TE QUEMEN LAS CARAOTAS.

* TENER GANAS DE HACER NÚMERO DOS EN EL ESTADIO.

* DORMIR EN UNA CARPA Y EMPEZAR A OÍR RUGIDOS A LAS DOS DE LA MAÑANA.

* QUE SE ESCAPEN LOS MONOS DEL PINAR.

* TENER RETORTIJONES ESTOMACALES.

* LOS RETORTIJONES ESTOMACALES TIENEN EL TINO DE SURGIR CUANDO UNO MENOS LO DESEA. POR EJEMPLO:

* VAS AL MUSEO DEL PRADO Y TÍPICO QUE TE DAN RETORTIJONES ESTOMACALES.

* VAS EN UNA CARRETERA Y TÍPICO QUE TE DAN RETORTIJONES ESTOMACALES.

* ESTÁS SALIENDO CON UNA CHICA BELLÍSIMA Y TÍPICO QUE TE DAN RETORTIJONES ESTOMACALES.

* QUE LOS MECÁNICOS TE BUCEEN TODA.

miércoles, julio 04, 2007

HEAVEN AND HELL: NEON KNIGHTS
Ver a Ronnie James Dio cantando Neon Knights junto a Tony Iommy, Geezer Buttler y Vinnie Apice es una de esas vainas que no necesitan demasiadas explicaciones. Son contundentes y ya.

La única reflexión que me viene a la mente en este instante es sobre esa necedad contemporánea de "deportivizar" las actividades humanas, convirtiéndolo todo en una competencia de ver quién es mejor o peor que otro, como si todo en esta vida se tratara de ver quién puede saltar más alto que otro, quien corre más rápido, quien grita más duro o quien escupe más lejos.

Lo digo porque cada vez que pones "Black Sabbath" en Google o en cualquier otro buscador, te salen sopotocientas páginas en las que aparecen miles de discusiones sobre si Ozzy es mejor que Dio y otro montón de estupideces semejantes. Señores: Ozzy es Ozzy y Dio es Dio. No compiten. Ninguno de los dos es Michael Jordan. Los dos son grandes, grandes a sus respectivas maneras, sus voces son distintas y ambos cantaron en Black Sabbath.

Hoy, que Black Sabbath con Dio no se llama Black Sabbath sino Heaven and Hell por algún lío legal que sabrá Dios cómo fue, sólo puedo decir que qué maravilla que se reúnan y que vuelvan a tocar juntos.

Black Sabbath para todos.

martes, julio 03, 2007

DENZEL, EL ROBOT GALANTE Gladys se dijo a sí misma que si ella tuviera un robot, lo llamaría Denzel, le puliría su cuerpo plateado y lo enviaría a todo lo que fuera fastidioso: al automercado, al banco, a las reuniones de la junta de condominio y a todo lo fácil que la necia humanidad ha vuelto difícil.

Denzel sería el perfecto compañero para una dama de buen ver como era Gladys. La trataría con delicadeza, la llevaría al cine y si conectaba las pilas con tiempo, podría lograr hacerla feliz durante un fin de semana en Margarita.

Lo bueno de tener a Denzel es que no se quejaría si, estando acostados viendo una película con Burt Reynolds, ella le pidiera que se levantara, que fuese a la cocina y que le preparara un sándwich con queso Stilton y mostaza.
—No —le decía Gladys a su sobrina Alicia—. Denzel no sería como esos maridos a quienes una les pide agua, aprovechando que ellos se han levantado al baño, y te miran con los ojos del verdugo que activaba la guillotina en tiempos de Robespierre. No. Mi Denzel sería un amor que hasta pasaría coleto sin chistar.

Gladys soñaba con su Denzel, entre otras cosas porque nunca había encontrado a un hombre al que le gustara bailar tanto como a ella. Por eso se imaginó que un robot multiuso sería la solución.
—Sí. Yo quiero un robot que baile conmigo, que me enseñe a hacer piruetas en el aire, que sea capaz de las sutilezas de los valses vieneses y de los tongoneos del reguetón; que baile con igual soltura tango y salsa, merengue y rock and roll, vallenato y samba, que tenga las nalgas paraditas y duras como una autopista italiana.
—Ah no, tía, pero tú quieres un milagro.
—Claro, mi vida, ¿y qué te crees tú? A menos que se traguen una aceituna (y no haya un guardia que les haga la maniobra de Heimlich), los príncipes azules no existen.

Gladys andaba por la calle imaginando la estampa de su robot. Para ello veía con detenimiento a los caballeros que se encontraba a su paso y, como una Dra. Frankenstein del amor, iba recortándoles con un imaginario bisturí la nariz perfecta al gordito de la camisa de flores, los pectorales de plomo al gorila de la Terios, el «bojote» al portuguesito del abasto, las piernas olímpicas a Jóvito (el hijo de la costurera), el trasero marmóreo a Richard, la cabeza broncínea a Brian, y la cara de niño consentido al imbécil que vive en el 2B y que se la pasa poniendo discos de Judas Priest los jueves por la noche.

En materia de boca, no había encontrado nada aún. Por un momento pensó en ponerle a Denzel la de Espartaco Santoni, pero luego decidió buscar unos labios en otro hombre.

En cuanto a la inteligencia, Gladys nunca tuvo fe en el genio de ninguno de aquellos proveedores de carne perfecta. Tampoco confió en el brillo al que pudiera llegar ningún ser humano, a menos que logrará conseguir un cerebro que fuera el resultado de la mezcla de las neuronas de Bill Gates, Jacinto Convit, Aurelio Baldor, James Watson, Francis Crick, Erwin Rommel y Giancarlo Simancas. Por eso decidió averiguar cuántos gigas de memoria caben en el cerebro de un anestesiólogo con postgrado en Houston para multiplicar esa cifra por treinta y siete millones y así obtener, más o menos, el coeficiente mental de su amado Denzel.
—Mi muñecote tiene que tener mucho RAM. Yo quiero que me cante arias de La Flauta Mágica y del Don Giovanni, boleros, rancheras, pasos dobles, bulerías, joropos, fandangos y todo el repertorio de Dinah Washington.

Lo malo de estas búsquedas imaginarias del perfecto androide era que Gladys volvía a la realidad y se encontraba sola en su cama y en su apartamento, frente al anónimo televisor. Quizás algún día, en un futuro no muy lejano, alguna empresa invente a Denzel, el robot galante.

Ojalá que Gladys esté ahí para gozarlo.

domingo, julio 01, 2007

LA POESÍA DEL FÚTBOL
Cada vez que hay un mundial de fútbol, una copa, una recopa o un torneo que implique la posibilidad de que miles de espectadores se interesen en semejante espectáculo a través de la televisión, surge un tipo de publicidad que alimenta la estúpida idea de que en el fútbol hay una suerte de poesía, y así tenemos a unos güevones dándole a una pelota en un supermercado, a otros pateándola de una lancha a otra en el mar, a otros jugando una caimanera en un escenario futurista y ni hablar de aquel esperpento en el que salían Ronaldo, Roberto Carlos, Beckham, Raúl y otros de cuyo nombre no me acuerdo (gracias a Dios), disfrazados de vaqueros, jugando fútbol.

La supuesta poesía del fútbol nos hace creer que este deporte es bello, que "¡ay, mira qué lindo, mira cómo domina el balón ese estúpido en ese atardecer!". ¡Malditos infelices! ¿No tienen nada mejor que hacer?

El fútbol, como casi todas las actividades de este malhadado planeta, es una actividad tomada por la barbarie y la mala educación. Recuerden Uds. la final del Mundial del año pasado. Un idiota le dice algo a otro idiota y este idiota le da un cabezazo al primer idiota. ¿Dónde quedó la poesía ahí? ¿Dónde está la poesía del fútbol en los estadios venezolanos, mamotretos mal rematados, terminados a última hora y, por si fuera poco, repletos de militares? ¿Dónde está la poesía del fútbol a la hora de comprar las entradas para los juegos de la Copa América?

Si quieren poesía del fútbol, hagan una propaganda de Master Card con los militares venezolanos mandando a callar a los fanáticos de la vinotinto o con un argentino tratando de comprarse un perro caliente en uno de nuestros estadios...

Les va a quedar soñada.