lunes, julio 28, 2008

COSAS QUE SE VEN EN LAS CALLES Y AUTOPISTAS DE NUESTRO PAÍS Sin esforzarse, el viajero que visite esta bella patria ahíta de malandros, se topará con maravillas como las que se encuentran reflejadas en esta pequeña lista. A ellos (a los visitantes, por supuesto; no a los malandros) les damos la bienvenida y les recomendamos que cuiden sus pertenencias y que lean muy bien esto que aquí anotamos para que no digan que no se lo advertimos.

La gerencia.

* Los buhoneros que venden en las colas de las autopistas son extraterrestres. Tienen cuatro o cinco manos cada uno. Obsérvenlos bien porque mientras con una mano te cobran y te dan el vuelto, con las otras cuatro sostienen tres libros, catorce videos de Shakira, quince raquetas mata-zancudos, tostones y tres tobos llenos de agua y malta.

* Las cunetas de nuestro país están repletas de perros atropellados… O los perros son idiotas o aquí los conductores odian a los perros.

* Familias enteras viajando en una moto.

* Autobuses en los que se oye reguetón a todo volumen.

* Camiones con vallas publicitarias.

* Fiscales de tránsito echándole los perros a las conductoras.

* Motorizados que son expertos en pasarte por la derecha y en manejar en zigzag… O motorizados que hacen caballito en plena carretera de El Tigre.

* Huecos en los que hay momias, dragones, tigres de bengala y discotecas de ambiente.

* Pedigüeños que piden por necesidad y pedigüeños que piden por sinvergüenzas.

* Cuadrillas de obreros rompiendo calles cada doscientos metros.

* ¿Por qué en Venezuela la mayoría de las fuentes ornamentales terminan convertidas en criaderos de zancudos?

* Gandolas pasando a ciento veinte por zonas residenciales sin que ninguna autoridad les diga nada.

* Propagandas electorales pegadas en cada poste o pintadas en cada pared (¿por qué la mayoría de los políticos venezolanos tienen papada y bigotes? ¿Será que la papada y el bigote forman parte del kit del candidato? Hasta las candidatas tienen papada y bigotes).

* Hombres peleando contra hombres por un puesto de estacionamiento.

* Gente comiendo perros calientes de colores indescriptibles.

* Cuando visiten los Sambiles de Valencia, Margarita, Maracaibo, Caracas, Barquisimeto o San Cristóbal, miren a los zombis caminando por todas partes.

* Las calles venezolanas son pródigas en gente bonita. Como en todas partes, en nuestro país hay de todo. Aquí la gente linda es linda con mayúsculas (si no lo creen, piensen en Chiquinquirá Delgado… Ojo: manejar pensando en Chiquinquirá Delgado puede ser un peligro).

* Saltimbanquis, maromeros, tragafuegos, contorsionistas, trapecistas y tullidos pidiendo plata en cada semáforo y en cada esquina.

* Gritones. Venezuela es un país con un alto índice de gritones por metro cuadrado.

* Las calles venezolanas están llenas de gente alegre que se ríe y se burla de todo cuanto acontece.

* Los vendedores ambulantes de chicharrón. Venezuela es un país adicto a las frituras. Nuestro índice de colesterol per capita debe ser grosero.

* Los mercados libres llenos de señoras en licras… ¿Por qué a las señoras les encanta ponerse unas licras para ir a hacer el mercado? ¿Será que ir al mercado es un deporte y no lo sabíamos?

* Gente sudando y comiendo raspados, cepillados, «esnobors», polos y afines.

* En Venezuela se suda parejo. Si no lo creen, piensen en Maturín, en Maracaibo, en Puerto Ordaz, en Ciudad Bolívar, en Cabimas, en Ejido...

* «En Venezuela se suda parejo» es otro título para una novela de Leonardo Padrón.

* En las calles venezolanas ves árboles maravillosos por todas partes. En pocas ciudades del mundo hay tantas especies de árboles juntas como aquí.

* Maracay y San Felipe tienen árboles gigantescos que parecen elefantes.

* Y recuerden: una ciudad sin árboles es como una novia sin Ipod.

miércoles, julio 23, 2008

CUADRADO NEGRO
Cuadrado negro sobre Blanco; Kasimir Malevich; 1915Back in Black; AC/DC; 1980The Black Album; Metallica; 1991

jueves, julio 17, 2008

EL FOTÓGRAFO AUTOMÁTICO Casi siempre que llevamos una cámara en las manos, sentimos que el sólo hecho de cargarla implica tener que apretar el botoncito del disparador una y otra vez, como si la captura de imágenes fuese una cosa inocente y no una acción premeditada a la que podemos dedicarle tiempo y neuronas. Eso suele sucederles a todos aquellos aficionados que ven en la fotografía un hecho inocuo ligado a una captura desesperada de recuerdos y a una fragmentación visual de la realidad para contársela a sus amigos.

Si algo fascinante tienen las cámaras automáticas es ese impulso que generan en su dueño por atrapar la imagen de un instante y de un lugar en una foto, en un trozo de papel o de pantalla que funge de espejo; de espejo mágico en el que nos vemos a nosotros mismos en otro espacio y en otro tiempo… Lo malo es que la gente abusa y te cita a X hora para que vayas a ver las fotos de su boda.

La fotografía así concebida tiene el encanto de los documentos históricos. Lo interesante es que, vista de ese modo, toda foto es parte de la historia mínima de cada persona. Sin embargo, y a pesar de semejante divulgación del hecho fotográfico, pocos son los que ven en la producción de una fotografía común y corriente un pretexto para reflexionar sobre la imagen. Digamos que ése es un proceso que no le interesa al gran público.

(Que quede claro: al gran público sólo le interesa la fotografía como documento que certifica que se estuvo en tal o cual lugar y como pretexto para —más o menos— ordenar el cuento en que se convierte nuestra vida).

Un buen ejemplo de esa ceguera son nuestros propios álbumes familiares. Tome usted el suyo y compárelo con el de cualquier persona de cualquier parte del mundo; observe los encuadres y pregúntese por qué todos son simétricos; admire cómo todos los que aparecen en la foto se apiñan en el centro de la composición y retuercen sus cuellos como si en el momento en que se abre y se cierra fugazmente el obturador, quisieran meterse en el lente y vivir en la dulce oscuridad de la cámara. Fíjese también cómo lo que llamamos «momentos fotográficos» son iguales para todo el mundo… En ninguna casa faltan fotos de bebés, de primeras comuniones, cumpleaños, graduaciones, matrimonios y demás. Todos tenemos las mismas fotos en nuestros álbumes porque no pensamos las imágenes que producimos. Creemos que la fotografía es un hecho social más que un acto de pensamiento y de creación.

Y es que las máquinas fotográficas actuales están diseñadas para eso: para que nadie tenga que pensar nada y lo fotográfico sea siempre un acto amable que no presente complicaciones de ninguna especie. Lo único malo es que al no sentir la responsabilidad de tener que inventar las imágenes que nos brindan las cámaras, estamos asumiendo como normal el hecho de que la Sony, la Casio o la Kodak las conciban por nosotros.

Con respecto a la producción de imágenes, nos hemos vuelto tan automáticos y tan robóticos como las mismas cámaras que abundan en nuestro entorno.

El verdadero problema del arte fotográfico tiene su inicio cuando asumimos que las imágenes viven en nosotros y que la cámara es un instrumento para materializarlas. Esa es una concepción muy diferente a la de la fotografía como artificio que «atrapa» mágicamente lo real para que no se pierda en el tiempo… Pero la gente no piensa así. La gente cree que la cámara se maneja sola.

Toda esta perorata es para declarar que me fastidia ver fotos. No me gusta ver las fotografías que traen mis amigos cuando vuelven de un viaje a las antípodas… A mí que no me inviten a verlos sentadotes con sus caras felices en el Partenón, en las pirámides de Egipto a lomo de camello ni en la torre Eiffel.

Mejor invítenme a comer y háblenme de todo lo que vieron, pero sin fotos, por favor.

domingo, julio 13, 2008

CUATRO HISTORIAS VELOCES El Rolls Royce dorado

Los vecinos de Brisas Guevara se encuentran en estado de alerta ante la misteriosa aparición de un Rolls Royce dorado. Ese lujoso auto pasa a toda velocidad por la segunda avenida de Brisas Guevara, mientras su corneta toca una versión de «La Cucaracha».

Al principio, los vecinos se mostraron indignados por los constantes, ruidosos y veloces paseos del Rolls Royce dorado por Brisas Guevara, pero poco a poco se fueron dando cuenta de que ese carro tenía algo anormal. Cada vez que oían su corneta, algún vecino fallecía.

Las autoridades se encuentran tras la pista del Rolls Royce de la muerte (así lo llaman en Brisas Guevara), pero aún no han dado con su paradero.

Esperamos que el Rolls Royce dorado no pase por ti.
Los Ultramanes

Esta mañana fue capturada una banda que se dedicaba al atraco de joyerías. Sus integrantes se hacían llamar «Los Ultramanes» porque perpetraban sus fechorías portando un reloj en el pecho que comenzaba a sonar cuando se les estaba agotando el tiempo.

Como Uds. recordarán, Ultramán sólo podía pelear contra los monstruos durante unos minutos porque su energía, que provenía del sol, se le agotaba.

Los Ultramanes cronometraban sus acciones con tanta minuciosidad que no podían distraerse ni un segundo. Por eso sus atracos eran perfectos.

Esta mañana Los Ultramanes fueron capturados porque la Policía Anecdótica Nacional mandó a instalar en varias joyerías, un dispositivo que destruye el funcionamiento de cualquier aparato electrónico que se acerque a sus predios. Así, cuando Los Ultramanes entraron a una, notaron que sus relojes se paralizaron de inmediato. Eso los confundió y les hizo cometer varias torpezas que los delataron ante las autoridades.

¡Bien por la Policía Anecdótica Nacional! ¡Al fin pegamos una!
Los lobos tienen quien los defiendan

En la mañana de hoy, la Federación de Lobos Internacionales (F.L.I.) demandó a las casas editoriales que continúan publicando Los tres cochinitos y La Caperucita Roja.

Según la F.L.I., dichos cuentos han socavado la reputación de los lobos en el mundo entero.

La demanda fue interpuesta ante un tribunal internacional y, de concretarse lo que piden los lobos, los niños tendrán que olvidarse del lobo disfrazándose de abuelita o del lobo soplándole las casas a los tres cochinitos.

Como Uds. recordarán, la F.L.I. ha interpuesto varios recursos en contra de las películas de hombres lobos por considerar que cuentan historias que dañan la reputación de los mencionados animales.

Según la F.L.I., lo políticamente correcto tiene que extenderse también a los reinos animal y vegetal. Así nadie podrá denigrar de otro ser vivo.

Esperamos que la F.L.I. reivindique la reputación de los lobos, pero que también considere que un cuento infantil sin lobo, no es igual.
Las profecías de Sócrates Chuleta

Los vecinos del barrio Challenger andan con los pelos de punta porque un vecino del sector anda diciendo que el fin del mundo está a la vuelta de la esquina.

Lo malo es que a este vecino llamado Sócrates Chuleta todo el mundo le cree.

Las décadas que lleva viviendo en el barrio Challenger, han convertido a Sócrates Chuleta en un líder comunitario al que los vecinos respetan y creen. Por eso se encuentran consternados. No es posible que el hombre que ha sido su guía en los asuntos mundanos (y también en los espirituales) ande diciendo que el mundo está por acabarse.

Muchos vecinos han huido ante las predicciones llenas de azufre y cataclismos... Los profetas nunca caen bien, pero todo el mundo les hace caso. Por eso esperamos que a este Sócrates no le hagan tomar la cicuta.

jueves, julio 10, 2008

11 ENFERMEDADES QUE PADECEN LAS CIUDADES VENEZOLANAS11) LOS HUECOS. EN NUESTRAS CIUDADES HAY HUECOS EN LOS QUE SE PODRÍA MONTAR UN APARTAMENTO CON DOS BAÑOS, TRES CUARTOS, UNA COCINA Y UN GARAJE PARA DOS CARROS.

10) LOS GRAFITEROS. LOS GRAFITEROS TIENEN QUE RAYAR PORQUE SÍ TODAS LAS PAREDES QUE SE ENCUENTREN EN SU CAMINO. OJALÁ ALGÚN DÍA LES RAYEN EL CULO.

9) EL TRÁFICO. CUALQUIER COSA QUE DIGAMOS SOBRE EL TRÁFICO SE QUEDARÁ CORTA.

8) LA BASURA. VIVIMOS CUBIERTOS DE BASURA. PRODUCIMOS BASURA, ESTAMOS RODEADOS DE BASURA Y, SI NO HACEMOS ALGO, LA BASURA SE CONVERTIRÁ EN UN SER VIVO QUE NACE, CRECE, SE REPRODUCE Y MUERE.

7) EL RUIDO. EN BARQUISIMETO ROMPIERON CALLES Y ACERAS PARA CONSTRUIR UN TRANSPORTE PÚBLICO COMO EL TRANSMILENIO DE MEDELLÍN. EN CARACAS ROMPEN CALLES Y ACERAS TODOS LOS DÍAS. EN CIUDAD BOLÍVAR VIVEN MARTILLANDO POR TODAS PARTES. VENEZUELA ES UN PAÍS-TALADRO.

6) LOS LOCOS. SOBRA DECIR QUE VENEZUELA ES UN PAÍS LLENO DE GENTE EXTRAÑA (ESO SIN CONTAR A LOS TULLIDOS, A LOS INDIGENTES Y A LOS PEDIGÜEÑOS). BASTA CON VER LOS NOTICIEROS PARA DARSE CUENTA DE CUÁNTA LOCURA ENCORBATADA HAY EN NUESTRO ENTORNO.

5) LA MALDITA Y DESCOMUNAL INFLACIÓN. TODO ESTÁ EXAGERADAMENTE CARO.

4) LA CANTIDAD DE MALANDROS POR MILÍMETRO CUADRADO QUE HAY EN VENEZUELA NO TIENE NOMBRE. EN ESTA COMARCA MISERABLE HAY MÁS MALANDROS QUE GENTE.

3) EL GENTÍO QUE HAY EN TODAS PARTES. VIVIMOS EN CIUDADES QUE SE ESTÁN QUEDANDO PEQUEÑAS EN ESPACIO Y EN SERVICIOS. VENEZUELA ES UN AUTOBÚS EN EL QUE TODO EL MUNDO VIAJA PARADO, APRETADO Y CAGÁNDOSE.

2) EL TRANSPORTE PÚBLICO. EN VENEZUELA HAY AUTOBUSES Y TAXIS EN LOS QUE HAY QUE VIAJAR CON CUIDADO PORQUE TE PUEDE DAR TÉTANO DE LO OXIDADOS QUE ESTÁN.

1) LOS POLÍTICOS INÚTILES QUE NO ARREGLAN NADA NI CONSTRUYEN NADA NI HACEN NADA.

martes, julio 01, 2008

EL ARTE DE IRSE A LA CAMA No es lo mismo dormir en un escaparate que dormir en tu cama. No es lo mismo dormir a la intemperie, como los boy scouts, que dormir en tu cuarto arropadito. No es lo mismo dormir en una hamaca que dormir en una cama… No faltará quien diga que dormir en el asiento trasero de un carro es incómodo, pero sabroso.

Hay gente que duerme en pijamas clásicas, comunes y corrientes. Jerry Seinfeld se preguntaba en uno de sus monólogos que por qué las pijamas clásicas tienen forma de esmoquin y la verdad es que la única respuesta que se me ocurre en este instante es que dormir es una de las bellas artes, una actividad que necesita un mínimo de formalidad aunque haya gente que duerma en shorts, en interiores o desnuda… Sea como sea, son preferibles las pijamas con forma de flux a las pijamas que parecen una bata blanca y que venían con un gorrito (¡Dios, qué pavoso!).

La gente tiene miles de manías para irse a la cama. Las mujeres, por ejemplo, cuando van a la peluquería, duermen toda la noche en la misma posición. Pase lo que pase, no pueden despeinarse. ¿Y dónde dejan a los tipos que se ponen una media panty en la cabeza para que no se les dañe el peinado?

Damas y caballeros, antes que digan cualquier cosa, recuerden que irse a dormir tiene su folklore. Si no lo creen, piensen en los que toman pastillas para dormir, en los que, aún de grandes, se chupan el dedo, en los que duermen con ositos de peluche, en los que no se pueden ir al reino de Morfeo sin su almohada, en los que guindan en una cama llena de cojines, en los que duermen con una radio encendida al lado, en los que compran cursos para aprender inglés mientras duermen, en los que, aún sabiendo que comer mucho de noche les hace daño, se mandan una parrilla argentina y luego tienen unas pesadillas nucleares en las que la acidez comparte la escena con Drácula y Dexter Gordon.

Las literas, los jergones y los catres son tres esperpentos en los que aún duerme la gente. Una cama en mal estado es un pasaje directo al insomnio.

Hay gente que duerme mal porque tiene remordimientos o porque algo de su trabajo le preocupa. Hay gente loca que, en medio de un insomnio miserable, le serrucha las patas a su cama dizque porque se marea y cree que, después de semejante locura, logrará conciliar el sueño. A veces, contar ovejas no funciona. Si eso te sucede, cuenta ovejas y elefantes a la vez. Si no te da un derrame cerebral, te duermes enseguida. Cuando uno no puede dormir, tiene que buscar la razón. ¿Tienes problemas? ¿Estás preocupado? Soluciona tus líos antes de meterte en la cama. Si no puedes dormir, es porque tienes un monstruo por dentro… Y tienes que librarte de él.

Por cierto: ¿sueñan los telecajeros con ovejas eléctricas?

Hay gente que habla, ronca, gruñe y patea mientras duerme; gente que le tiene miedo a la oscuridad, gente que no deja de dormir siesta ni porque se encuentre en su oficina o en un autobús… Dormir siesta es un hábito sano; no sé por qué, pero te mantiene relajado… Que lo digan los guachimanes, que son expertos en dormir abrazados a sus escopetas de reglamento…

«Los guachimanes duermen de día» (éste podría ser el título de una novela de Leonardo Padrón).

Antes de irse a dormir, las damas cumplen un intrincado ritual. Primero, no pueden irse a dormir sin quitarse el maquillaje (si lo hacen, se arrugan rápido). Segundo, se echan cremas y pasan un rato así mientras leen una Vanidades o un ejemplar de Crimen y castigo, de Fedor Dostoievski. Luego van al baño, se quitan las cremas de la cara, apagan la luz y se ponen a ver Ugly Betty o cualquiera de esas series. Eso sí: luego se duermen felices porque el rostro les brilla como una estrella.

Dormir es un placer total que valoramos más en la medida en que nos vamos poniendo viejos.

Ah… Bienaventurados los manganzones que pueden dormir hasta el mediodía.