miércoles, diciembre 31, 2008

FREDDIE HUBBARD (1938-2008)
Anteayer falleció Freddie Hubbard. Tenía 70 años y fue uno de los más grandes trompetistas que en el mundo han sido. Sus solos en Ascension, de John Coltrane, Free Jazz, de Ornette Coleman, The blues and the abstract truth, de Oliver Nelson, Out to lo lunch, de Eric Dolphy, y Doin' allright de Dexter Gordon, representan una suma de perfección, un legado al jazz y a la música de todos los tiempos.

Eso sin contar con los discos que grabara como líder, entre los que destacan Open Sesame, Red clay y First light.

Freddie Hubbard, fue, es y será uno de los grandes.

domingo, diciembre 28, 2008

CARTA DE AGRADECIMIENTO Desde hace días me cuesta escribir. No sé qué pasa, pero las ideas que se me ocurren no son muy buenas que digamos. Son raras, no tienen mucha flexibilidad, no se prestan para la narrativa… Lo que se me viene a la mente quizás funcione en otras disciplinas; tal vez en el dibujo o en el gratísimo arte de la conversación. Quién sabe.

Hace una semana vi la entrevista que Charlie Rose le hizo a Francesco Clemente. Ahí el artista italiano hablaba sobre sus pinturas, sus dibujos, sus viajes a la India y demás. Entre las tantas maravillas que dijo, hubo una que tomo al pie de la letra para capear este temporal de cerebro seco. Clemente afirmó, sin que le titubeara la voz, que el arte es más una cuestión de aceptar que de saber, y tiene razón. A veces lo que escribes o lo que dibujas «sale así» porque sí y ya. Por más que borres, quites, pongas o arregles, al final siempre te toca aceptar o no que tu pequeña obra sea como es y listo. Si no te gusta, o no la aceptas, pues no pasa nada; la lanzas a la basura y comienzas otra.

En el caso de un artista, «aceptar» implica ser humilde, pero a la vez exigente y sincero consigo mismo. Aceptas que no controlas todo el proceso, que a veces las imágenes que dibujas, o las historias que cuentas, son como son porque sí y tú no puedes hacer mayor cosa por «mejorarlas» o por hacerlas más agradables al gusto del público. Eso no significa que debes soportar tu propia medianía ni tus propias inconsistencias. Si vas a dibujar, debes hacerlo poniendo todo el corazón y todo el conocimiento en eso que estás dibujando. Lo mismo si vas a escribir un cuento o una crónica como ésta que estás leyendo. La mediocridad siempre es imperdonable.

Hoy me toca aceptar que en estos días me cuesta escribir. Debe ser que estoy cansado, que llevo meses sin tomar vacaciones, que ya he contado muchas historias en ésta y en otras páginas, que ya es hora de pasar horas echado en una cama, retozando y durmiendo siestas monumentales. A veces, quedarse quieto es la mejor manera de ayudar a tu propio trabajo. Mientras una parte de ti se refocila en las sábanas, otra recóndita y más que secreta cuece nuevas y sofisticadas ideas que verán la luz en un futuro cercano.

Eso es lo grande de ser artista: siempre tienes esperanzas. Aún en días como éstos, en los que la mente luce yerma y llena de monos encorvados, tienes fe en lo que haces y en la capacidad de tu espíritu para trasmutar tu vida en más cuentos, en más dibujos, en más ideas que deleitarán a tus amigos y a la gente que, aunque no te conozca en persona, sigue lo que haces.

Ya vendrán tiempos mejores. Las historias y las imágenes que me esperan en el futuro serán mucho más afiladas que las que les he contado durante todo este año. Por lo pronto, quisiera quedarme tranquilo, ir a algún lugar donde me ofrezcan una sopa de cebolla y un taburete desde donde mirar las paredes y el techo durante horas. A lo mejor me encuentro con una araña de humo que quiera contarme su opinión sobre el mundo. Seguramente ése será el soplete que encenderá otra vez el horno de mis creaciones, la máquina de contar historias y de producir dibujos.

Estoy cansado y a la vez satisfecho. Me he divertido mucho escribiendo para ustedes durante todo este año. El mundo está lleno de cosas absurdas y maravillosas que se perderían, si no las transformamos en palabras y se las contamos a alguien. Transformar ese material en cuentos y reflexiones de distintos tenores, me ha permitido contar mi propia historia, una historia que está ahí, en cada página llena de personajes raros y delirantes.

Sólo me queda darles las gracias y desearles lo mejor para el futuro. Nos veremos aquí mismo, muy pronto, luego de estas fiestas y de estos pequeños excesos de los que siempre nos sentimos culpables.

Por favor, sean felices y cuídense mucho.

lunes, diciembre 22, 2008

EL SUEÑO DE SU MARIDO
¿Qué le pasa a la gente en este país? ¿Cómo es posible que siga apoyando a unos gobernantes que no trabajan en lo que deben trabajar? ¿Cómo es posible que no haga ni diga nada ante el basurero infecto que abunda en las calles y avenidas de una ciudad como Caracas? ¿Será que a esa gente le parece bien vivir entre escombros y montañas de basura? ¿Le fascinará vivir entre olores que se solidifican en nuestras narices? Parece que sí...

Ese SÍ por respuesta deja ver a todas luces su perversidad.

Ese SÍ es el SÍ de la reenmienda; el SÍ para la reelección del jefe del caos; el SÍ para mantener en el poder al capo de los que han convertido a este país en un oprobio. Ese SÍ es la aceptación de la barbarie. Es la respuesta del que prefiere vivir entre aguas putrefactas con tal de seguir recibiendo una beca, una limosna, un sueldo que erosiona la dignidad porque no supone la retribución a un trabajo realizado. También es el SÍ de los que escogen vivir en el desorden casi absoluto con tal de hacer negocios de brillo abundante e inmediato (como el de la maleta).

Ese SÍ es el SÍ del horror. El SÍ de los que no tienen cómo defender lo que defienden y apelan al argumento del amor, como si estuvieran defendiendo a un marido o a alguien por el que se siente un amor infinito.

Sigan cultivando su enfermiza adicción a ese hombre mentiroso, déjenlo violar (más) las leyes, ayúdenlo a crear el simulacro de una reelección para que se quede años en el poder. Mientras tanto no se quejen si a sus hijos o a ustedes mismos les vacían una pistola después de quitarles el carro, los zapatos, un reloj o una bolsa de mercado. No se quejen si mientras le dan rienda suelta a ese amor espurio, las ruedas de la economía giran en contra de todos nosotros, triturándonos y llevándonos a comernos los unos a los otros.

Ese SÍ es el SÍ de los que resumen su vida al discurso lleno de incisos de su amado; es el SÍ del anís y de la franela roja, el de las pancartas gigantes, el de las mentiras cada vez más grotescas, el de los cohetones a las seis y media de la mañana, el de la manutención de malvivientes nacionales e internacionales, el de los huecos donde caben mares, el de las cadenas de radio y televisión para condecorar sinvergüenzas.

Ese SÍ es el SÍ de los que usan a simón bolívar (así, en minúsculas) cuando no tienen argumentos para explicar por qué falta dinero en las arcas, por qué los que deben gobernar desde donde deben gobernar están en lugares ignotos y no en sus oficinas. Ese SÍ es el SÍ de los que «hablan» alzando palos, piedras, escopetas, pistolas, ametralladoras, capuchas y quién sabe qué otros instrumentos de paz. Ese SÍ es el SÍ de los que prohiben, restringen y aboban todo lo que les parece adverso.

El SÍ del que hablamos tiene fe en la invencibilidad de su propio poder, ignora todo sobre la humildad y basa su mensaje de odio en sofismas peligrosos llenos de xenofobia y racismo. Para los embajadores de ese SÍ, no hay pobres malos ni ricos buenos; ven la vida en blanco y negro, hablan de la guerra como quien habla de un juego de niños.

Ese SÍ es barbarie, miseria, violencia, abuso, degradación moral... Los que lo repiten creen que el mundo es del tamaño de sus respectivas cabezas. Por eso suponen que a los demás (a los que vemos en la re-reforma disfrazada de enmienda una soberbia ilegalidad) nos debe parecer bien que su marido sea el supremo hasta que a él le dé la gana. Pero se equivocan si creen que no nos moveremos o que nos sentimos disminuidos por sus tarantines callejeros, sus bombardeos matutinos de fuegos artificiales, sus vendimias de viandas o su repartición disoluta de favores y amenazas.

Ahí estaremos dispuestos (otra vez) a arruinarle a su marido el sueño de perpetuarse en el poder... Y a ustedes, por supuesto.

sábado, diciembre 20, 2008

ADIÓS, ARQUITECTO EL CIELO DE LOS ARQUITECTOS ES UNA RÉPLICA DEL HOTEL HUMBOLDT DE CARACAS, VENEZUELA, DISEÑADO POR TOMÁS JOSÉ SANABRIA (1922-2008).

martes, diciembre 16, 2008

EL MUSEO DE LOS OLORES Cada quien tiene su propio museo de los olores. Ahí, en ese oscuro rincón neuronal guardamos la memoria de aquellas fragancias que quedaron unidas a los hechos más fascinantes de nuestras vidas. Traten Uds. de evocar los perfumes que les traen recuerdos felices. ¿No es como para armar un pequeño museo con ellos?En mi museo odorífero particular guardo con especial cariño el aroma del Aula Magna de la UCV (así huele y olerá el futuro), el olor «biológico» de mi pequeño hijo recién nacido y el olor a las cajas en los que venían los juguetes con los que me divertí hasta la saciedad.

El olor a los carros nuevos me tiene sin cuidado. Un día descubrí que lo que huele tan sabroso no es el vehículo recién salido de la agencia; son las alfombras de plástico. Si vosotros deseáis que vuestro coche huela siempre a nuevo, cambiad periódicamente las alfombras. He dicho.Decía que abrías la caja que contenía los juguetes Fisher-Price y te quedaba en la nariz un olor delicioso que desaparecía del muñeco o de los carritos en la medida en que te deleitabas usándolos y llevándolos para arriba y para abajo. Poco a poco aquel olor fascinante a plástico terminaba asociado a tu felicidad.

Cuando llegamos a la adultez, tenemos la oportunidad de disfrutar la versión cuarentona de esa experiencia. Cada vez que compramos una computadora, volvemos a experimentar ese sentimiento de renovación física y espiritual ligada al olor a plástico maravilloso que sale al exterior cuando abrimos la caja que contiene el aparato.
El perfume de ciertos lugares y de ciertas personas se nos queda prendado en la memoria. No sabemos muy bien por qué, pero hay todo un universo de olores que está ahí, a nuestro alrededor, tocando y modelando nuestras vidas sin que nos demos cuenta. Basta con saber que nos sentimos atraídos hacia ciertas damas porque de ellas emanan unas sustancias que nos hipnotizan sin que nos demos cuenta. Son las feromonas, no son ellas ni sus respectivas inteligencias. Las feromonas nos mesmerizan, nos alelan, nos ponen a comportarnos como verdaderos idiotas y, cuando salimos de semejante embrujo, ya es demasiado tarde: nos hemos casado, tenemos dos hijos, un perro dálmata y un mono gigantesco en nuestras tarjetas de crédito.Hace veintitantos años se puso de moda El perfume, de Patrick Suskind,. La novela trataba sobre el cúmulo de barbaridades que era capaz de hacer un personaje con (y por) su nariz. Esa gran obra que fue un best seller y de la que se hizo una película hace un par de años, nos puso a olfatear el horizonte, a ponerle nombre y a catalogar los olores, a entender que todo lo que existe, hiede. Quien lee El perfume, llega a entender cuán reducido es nuestro vocabulario referido al universo de los aromas. Como no tenemos palabras para hablar de los olores, asumimos los términos ligados al sentido del gusto. Así, todo nos huele a una fruta, a un plato X, a algo que nos hemos llevado a la boca.

Los olores son sombras invisibles que acompañan a los seres vivos. Que lo digan los que se montan en un autobús y se dan cuenta de que al lado tienen a alguien con tremendo violín… Que lo digan también los que tenemos que andar por calles ahítas de basura o los que, por mala fortuna, entran a un lugar donde alguien dejó un «regalito de aire».

Interrumpimos esta bella crónica para preguntarnos por el origen del monosílabo «fó». Si llegan a saber de dónde viene «fó», me escriben, por favor.

Los olores constituyen un universo tal vez más vasto que el de las imágenes. Sin embargo, los seres humanos no tenemos la nariz de los perros o de los leones (aunque se han visto casos). Así que nos tenemos que conformar con el aroma delicioso de un bistec y con el frasquito de colonia que recibiremos en navidad.

Mucho fundamento.

lunes, diciembre 08, 2008

ABURRIDOS S.R.L. El aburrimiento es un mal contemporáneo. Como vivimos en un mundo industrializado, hay máquinas que facilitan la ejecución de cualquier trabajo. De ese modo, los seres humanos cada vez tenemos más tiempo libre. Como tenemos cada vez más tiempo libre, creemos que siempre debemos estar divirtiéndonos. Como nos la pasamos en ese plan, cada vez nos es más difícil encontrar algo divertido que hacer. Por eso hay tanto loco en la calle. Por eso proliferan los entretenimientos raros y los carros volteados en las autopistas de nuestro país.

Vivimos en un mundo, que se supone, debe ser placentero. Al ser así, el umbral de lo entretenido es cada vez más y más alto. Por eso sentimos que el aburrimiento nos corroe el alma. Si uno no canaliza esa sensación tan propia de estos tiempos que corren, puede terminar como esos engendros que consumen sustancias que los ponen a ver ardillas azules bailando tap.

A partir de esta reflexión porompompética, hagamos una lista de las cosas que más nos aburren:

* Ir de visita a casa de unos amigos de tus papás…

* Estar metido en una cola. El único entretenimiento que uno tiene en la cola es el ipod enchufado al radio-reproductor. En un carro no puedes leer revistas ni libros, ni jugar con los jueguitos del teléfono, aunque el tráfico en este país es tan, pero tan, tan, tan, tan anormal, que muy pronto podrás contratar a un profesor de alemán para que te enseñe la lengua de Werner Herzog.

* El cine iraní (y el polaco y el búlgaro y el alemán y el ruso y el de todos los lugares donde creen que el arte y el entretenimiento están reñidos).

* Las comiquitas de las Chicas Superpoderosas Z, Dragon Tales o Hi-5. Gracias a Dios que a mi pequeño Rodrigo le fascinan Ultraman y El espectacular Hombre Araña.

* Pasar enyesado una semana santa en Caracas.

* Ir con tu mamá y tu abuela a una exposición de orquídeas en el Poliedro.

* Ir a una graduación en cualquier universidad (esos eventos son pavosos e interminables).

* Ir a una reunión en la que sólo se hable de política.

* Meterse en Beco en compañía de tu señora madre.

* Ir a una fiesta donde uno no conoce a nadie.

* Hacer cola para agarrar un ascensor.

* Ir a una reunión de condominio. (¿Por qué en todas las reuniones de condominio siempre hay alguien que quiere botar a la conserje?).

* Ir a otro reencuentro de Menudo… Menudo debería comenzar a llamarse «Reencuentro».

* Los cursos prematrimoniales. La única manera de no fastidiarse en un curso prematrimonial es ponerse a contar cuántos peluquines y cuántos «comb overs» hay en la sala.

* Ir a la playa y que esté lloviendo… Más que aburrida, la lluvia en Venezuela es siniestra. Aquí cada vez que empieza a llover, surge en nuestra memoria la cabeza de una muñeca flotando en las aguas turbias de una quebrada.

* Los juegos de póker por televisión.

* Esperar más de la cuenta siempre es un fastidio. Esperar a que el peluquero te atienda, a que se acabe la primera comunión de Carlos Javier y a que tu marido decida que ya está bueno de beber con sus amigotes.

* Las esposas son expertas en hacerte señas con los ojos cuando tú estás bebiendo con tus amigotes… Esas señas repiten un solo mensaje: «¡Coño, vámonos!».

* Ver un documental sobre la madre María de San José en EWTN.

* Viajar en ferry a Margarita.

* Ir a una verbena.

* Ir a una boda… Damas y caballeros, yo detesto ir a bodas. Si se casan, por favor, no me inviten. Detesto con un odio particular la «hora loca» y que no puedas hablar con nadie por culpa del volumen de la música.

* Lo que acabo de escribir me liberó el alma. Gracias.

* Viajar en autobús a dos o tres grados menos cero durante cinco o seis horas.

* Ir al automercado un 15 o un 30.

* Estar en una fiesta y tener que cuidar a tu novia porque se rascó.

miércoles, diciembre 03, 2008

ERNEST BORGNINE PASÓ POR AQUÍ Los tres mamarrachitos
Los tres mamarrachitos caminaban por el bosque y uno de ellos, cuando se encontró a un perro manchado, dijo:
—¡Oh, qué lindo dálmata! —Y entonces los tres mamarrachitos y el dálmata se fueron encantados de la vida a su casa de ladrillos.

Lo mejor de este cuento es que cuando llegó el lobo feroz y se puso a soplar, los tres mamarrachitos sacaron una morocha recortada y le dispararon al lobo.

Así los tres mamarrachitos y el dálmata defendieron su hogar del lobo que quiso dejarlos sin casa y sin perro.

Y colorín colorado, este bello cuento infantil se ha terminado.


El bailarín y el rinoceronte
El afamado bailarín Michael Aspirino Gondelles se sorprendió al llegar hoy a su casa porque, al abrir la puerta, se encontró con un rinoceronte.

Michael Aspirino Gondelles sufrió un desmayo en el momento en que abrió la puerta de su hogar. Todavía hoy no se explica cómo llegó semejante animal a su apartamento que queda en el piso 8 de un edificio en Los Chorros.

Javier Magdaleno Cárdenas, guachimán del mencionado edificio, declaró que él no vio ni oyó a ningún rinoceronte entrando al edificio y, mucho menos, subiendo por el ascensor. ¡Cosas que pasan!


Venezuelan lethal weapon
En el día de hoy las autoridades andan tras la pista de un hombre de 42 años llamado Nathaniel Rafael Ortega, quien, al parecer creó un arma superpoderosa invirtiendo los cables de su Tosty Arepa.

Con el arma en cuestión, Nathaniel Rafael Ortega se dedica a desintegrar casas luego de amenazar a sus dueños y de pedirles dinero a cambio de no utilizar su Tosty Arepa del mal contra ellos.

Las autoridades andan sumamente preocupadas porque Nathaniel Rafael Ortega puede atentar contra la ciudadanía en cualquier momento.

Si Uds. ven a un gordito con bigotes grises y con un Tosty Arepa en las manos, no se le opongan. Traten de distraerlo mientras alguien llama a los cuerpos de seguridad.


Venta de garaje
Hoy se supo que la señora Matilde Manson puso en venta todos los objetos de su mansión de El Lagunito, Edo. Miranda.

Si Uds. quieren comprar cabezas de tigres, de venados, ciervos, antílopes, ardillas y rinocerontes, no duden de ir a la mansión de doña Matilde Manson.

No se pierdan la colección de escopetas…

Tú, querido guachimán que lees esta revista, en casa de Matilde Manson podrás comprar una morocha recortada a muy buen precio.

Aparte de los artículos de cacería, los visitantes a la mansión de misia Matilde Manson también podrán adquirir réplicas de los carros de Starsky y Hutch y de Meteoro a buenos precios.

No se pierdan este bazar del amor en la mansión de doña Matilde Manson. Miren que ofertas como las que acabamos de mostrar no se ven todos los días y menos en estos tiempos políticamente correctos que corren.



Ernest Borgnine pasó por aquí
Ernest Borgnine pasó por aquí y nos dejó esta idea para un cuento que, quizás, nos interese desarrollar para deleite nuestro y de nuestros amigos:

Había una vez un mago que quería hacer un truco con una pistola. Durante uno de sus ensayos, algo le salió mal y ahora se le aparece de la nada una Beretta pequeñita en cualquiera de los bolsillos de su ropa.

Como el mago es un hombre pacífico y de bien, cada vez que se encuentra una de estas armas, la toma entre sus manos y se deshace de ella. A veces las bota en una quebrada cercana a su casa. En otras oportunidades las desarma y bota por partes en distintos lugares. Lo malo es que cada vez que bota una, se le aparece otra pistola en un bolsillo.

Pasan los años y, a pesar de que el mago hace lo indecible para detener la aparición espontánea de las pistolas, hace tiempo que perdió la esperanza de anular el efecto de semejante truco.

Así que siempre anda armado.