viernes, julio 30, 2010

EN MODO TWITTER
1. Al Capone bateaba gente.


2. Después de los 40, Lipitor y Glucofage por esa boquita.


3. Hannibal Lecter mangia tutto.


4. ¿Hasta cuándo CSI?


5. El que le pega a su familia, se vuelve Christian Bale.


6. A Santino lo quebraron en un peaje.


7. Scarlett Johansson en el Rattan de la 4 de mayo.


8. Gardel y Cerati unidos por Venezuela.


9. ¿Son ideas mías o los mosquitos han crecido últimamente?


10. Raspicuizas por doquier.


11. ¿Y qué será de la vida del hotel Don Pelayo Valencia?


12. ¿Ángel Lozano cabe en 140 caracteres?


13. Un desodorante y una Prestobarba para Pau Gasol.


14. Alicia Machado o toda una MILF.


15. Fó.


16. De perros calientes está lleno el mundo.


17. Toda la comida que vale la pena aumenta el colesterol y los triglicéridos. La gastronomía es una estafa.


18. Cristiano y Ricky lo dan.


19. Todos seremos suegros de alguien.


20. Vinimos a este mundo a hacer el ridículo (y a ver tetas).


21. ¿Por qué las esposas quieren remodelar la casa a cada rato?


22. Si quieres que la gente se vaya de tu fiesta, haz que los mesoneros dejen de repartir caña.


23. Una belleza descomunal: Armando Reverón en un capítulo de Los Simpsons.


24. La némesis de las novias que en su momento nos botaron, es que hoy en día lucen como lucían sus mamás.


25. Pavoso es que se te muera el hámster el día que lo compraste.


26. Augusto Monterroso, precursor del twitter.


27. Los haikús japoneses son precursores de Monterroso, del twitter y de toda vaina.


28. Señor, hazme vivir en un mundo sin celulitis.


29. Nuestra oscuridad no se acaba con velas.


30. Soy un asno solitario que vive en las tinieblas.


31. Quiero dormir en interiores, pero como ahora tiembla a cada rato, mejor me pongo un short.


32. ¿Por qué un peluquero puede cobrar lo que le dé la gana y yo no? Debo recapacitar.


33. Últimamente hay más mochos que de costumbre. Los visitadores médicos deben estar regalando serruchos en vez de pepas.


34. Leído en un autobús: «Dispara, vandolera».


35. ¿Por qué dicen «género» cada vez que se refieren a sexo?


36. «Los árabes de Chacao ya no aceptan tarjetas de crédito». Enviado por Israel Centeno.


37. Viajar es un placer inútil y, por eso mismo, perfecto. Lo malo es que hay que regresar.


38. El camino al infierno está plagado de bebesotes inútiles.


39. ¿De dónde salió tanto enólogo en este país?


40. La vida de los adultos es aburrida y precaria. Con razón se la pasan inventando barbaridades.


41. No me gustan Beco ni Pórtico ni Bima ni Ikea ni ninguna tienda de productos para el hogar.


42. Soy un hippie con American Express.


43. ¿Y qué será de la vida del Marqués de Sade de Palo Verde?


44. No lo olvides: los colombianos son venezolanos en flux.


45. Enólogos en el país de la gastritis.


46. Las chiripas son inmortales y los ratones infinitos.


47. «E iiinga» ijo un ingo.


48. Un Bloody Mary, por el amor de Dios.


49. Los Yankees de Nueva York y el Real Madrid son dos groserías financieras.


50. Yo quiero tener un programa de televisión que se llame «Leños de Sabiduría».


51. Hay gente con el cerebro sostenido por tres gaveras de cerveza.


52. En este país no se puede hablar de Thelonious Monk.


53. Y viendo el mal en el mundo digo con Kurtz: «el horror, el horror».


54. Oí la dulce voz de mi hija que me decía: «papá, estoy saliendo con un baterista», y me desperté sudando frío.


55. Vivimos como si Grecia no hubiera existido.

martes, julio 20, 2010

ANTE EL MAL Y LA ADVERSIDAD Yo no sé qué hicieron o dejaron de hacer Herman Sifontes, Juan Carlos Carvallo, Miguel Osío y Ernesto Rangel para estar detenidos. En este país raro y gobernado a dentelladas, las reglas son volátiles y lo que es legal en la mañana se vuelve ilegal en la tarde. Así que quién sabe dónde estuvo el error trágico de estos señores que los convirtió en depositarios de la culpa de todo el horror económico que padecemos, en chivos expiatorios que Neo Boves usa para decir que él y sus ministros no tienen nada que ver con el constante y grotesco aumento de los precios de todo en esta república morisquetera.

Yo no sé qué hicieron o dejaron de hacer los directivos de Econoinvest, pero igual los apoyo; me solidarizo con ellos, condeno con todas mis fuerzas que estén encerrados. No me importa la naturaleza de su error trágico, ése que ahora le permite al aparato de propaganda de Neo Boves exhibirlos como trofeos de una supuesta cruzada contra la especulación y la usura, como si los caballeros presos y la organización que presidían hubieran tenido el poder suficiente para mover a su antojo el curso de las cifras ligadas al dólar y a la inflación.

Por otro lado, quisiera expresar mi preocupación ante el limbo en el que ha caído el proyecto de la Fundación para la Cultura Urbana. He aquí otra prueba que la esfinge les pone a los artistas y a los intelectuales. Hace años el destino puso a tan eméritos personajes en el disparadero de tener que defender sus museos de la nada y la barbarie. Con el afán acomodaticio (y la adicción a la comodidad) que caracteriza a muchos de los miembros de este gremio, tales instituciones quedaron en manos de unos perversos que no han hecho más que desmantelar lo que antes funcionaba. ¿Vamos a dejar que pase lo mismo con la Fundación para la Cultura Urbana? Yo nada más pregunto. Si sólo éramos entusiastas de ese proyecto cuando todo iba bien, entonces no somos más que unos farsantes.

Por lo pronto me alegra que alguien con mil dedos de frente se haya preocupado por no dejar al alcance de manos tóxicas la colección de fotografías de la Fundación para la Cultura Urbana. Los malos mestureros creyeron que mostrando el video donde aparecían los trabajadores embalando cuadros y sacando obras de las sedes del Grupo de Empresas Econoinvest, nos desmoralizarían. Se equivocan. Muchos respiramos tranquilos porque sabemos que un patrimonio de incalculable valor está a salvo del veneno triste que condena la belleza a la nada.

Vivimos en la boca de una loba enferma. Si queremos salir de ahí, debemos recuperar la fe en nosotros mismos, dejar la estupidez y llamar al miedo por su nombre porque, de lo contrario, la cobardía se confundirá con la comodidad y terminaremos en un país ajeno, rogando por un trabajo que nadie nos querrá dar.

Los eufemismos de la tibieza hacen tanto daño como el silencio o la costumbre. Ésa es la lección de todo esto. No decir palabra acerca de esos amigos que apoyaron nuestros proyectos o decir palabras timoratas o elusivas acerca de una institución que promovió el análisis de los hechos urbanos, que creó un fondo envidiable de literatura, que propuso soluciones a los problemas de nuestras ciudades toscas, que trató de construir ciudadanía en un país que se borra a sí mismo, es una demostración de que nos merecemos cuanto nos pase por malagradecidos e indolentes, por no ser capaces de encontrar en nosotros mismos una gota de gallardía, de valor o de eso que hace falta para decir la verdad cuando sea oportuno.

Sabemos que la ligereza no tiene límites y que entre nosotros priva un extraño sentido de la lealtad, pero, por favor, tengamos un poco de recato y de valentía ante las adversidades.

jueves, julio 15, 2010

UNA AUTÉNTICA BELLEZA Toy Story 3 merece el Óscar a la Mejor Película (y no sólo a la Mejor Película Animada) porque:

1) Los juguetes hablan con naturalidad sobre la ausencia de algunos de sus compañeros. Quien diga que la literatura y el cine para niños son pura ternura, se equivoca. Disney, los Hermanos Grimm, Charles Perrault y James Matthew Barrie son expertos en hablarles a los niños de la finitud de la vida y de que lo que verdaderamente importa está más cerca del amor que de la muerte.

2) Enseña filosofía sin contemplaciones. La historia de Toy Story 3 nos hace preguntarnos sobre la fugacidad de la vida. Los seres humanos crecemos y evolucionamos. No cambiar supone la muerte o (peor aún) el ridículo. Woody, Buzz Lightyear, Jessie La Vaquerita y sus amigos saben que la vida no corre en retroceso, que el tiempo no se detiene y que su misión junto a Andy ya terminó. Lo curioso es que los juguetes «viven» un tiempo distinto, un tiempo que es de ellos y que sólo se detiene si un accidente los destruye. Sea como sea, la película refuerza la idea de que la vida es una maravillosa y frágil excepción.

3) Sorprende. Antes de ver la película tú te preguntas si los tipos de Pixar serán capaces de sorprenderte otra vez. Permítanme decirles que no sólo son capaces de hacerlo, sino que lo dejan a uno boquiabierto, llorando y riendo a la vez. El secreto de esta maravilla radica en que los personajes están tan bien dibujados desde un principio, que con sólo respetar sus características físicas, morales y psicológicas, los escritores tienen material para inventar cuantas historias hagan falta.

4) La escena en la que Andy entrega sus juguetes es una de las más bellas que ha producido Disney en años. El muchacho entrega, a alguien que lo merece, aquello con lo que ha sido feliz. Así quisiéramos hacer todos con la experiencia que vamos recopilando a lo largo de nuestras vidas. Todos quisiéramos entregarle eso que en la película tiene forma de juguetes, a alguien que lo merezca, que lo disfrute, que le saque provecho y que sea capaz de entregárselo a otros más adelante. Sin demasiados retruécanos, Toy Story 3 habla sobre cómo se transmite la cultura de generación en generación y sobre cómo todo ser humano tiene un compromiso ineludible con la vida y con los que vendrán.

5) Ver a Buzz Lightyear bailando flamenco no tiene límites ni precio.

6) La escena en el basurero es extraordinaria. Esa rendición de los juguetes ante el fuego y la muerte es otro de los momentos más grandes que he visto en el cine en mucho tiempo. Los muñecos se toman de las manos para achicharrarse juntos, como juntos estuvieron en los momentos felices. Si ésa no es una metáfora de lo que significa la familia, entonces díganme ustedes qué es.

7) En lugar de pagar un curso o una charla sobre Liderazgo para Gerentes Gerenciales, los gerentes gerenciales deberían ver las tres Toy Stories seguidas y analizar a Woody. Woody con su sombrerito, su cara sonriente y su cuerpo de trapo, no manda a nadie a hacer nada que no esté dispuesto a hacer él mismo. Contrástese con Lotso, el osito maléfico, o con Apestoso Pete, quienes no dudan en mentir y maltratar a los demás juguetes con tal de conseguir lo que ellos quieren. Un buen líder manda a su gente a cargar cajas, cargando cajas él mismo.

8) La caracterización de los nuevos personajes es simplemente extraordinaria. Basta con ver el ojito apagado (y siniestro) de Bebote, la sonrisa traumatizada del payaso que se escapó de Sunnyside y, por supuesto, la conducta barroca y sobreactuada del Ken metrosexual.

9) Toda la maquinaria que está por detrás de la película es tan perfecta, que uno se olvida de que la vio en una pantalla.

martes, julio 06, 2010

2 NUEVOS ARTISTAS a propósito de la exposición Dibujos en Carmen Araujo Arte
Daniela Quilici y Armando Ruiz son dos artistas venezolanos que se expresan a través del dibujo, lo cual no significa que sean dibujantes ni ilustradores ni que se les pueda adjudicar cualquiera de las infinitas etiquetas que recibimos quienes dibujamos en esta época rara.

A pesar de que muchas veces se le tome por una actividad que sólo sirve a la preparación de otras obras, el dibujo es una de las bellas y de las grandes artes. Poder reproducir el mundo con un puñado de líneas es un milagro que puede ser tan tradicional o tan sorprendente como cada quien lo asuma.

El dibujo no es una actividad limitada al lápiz y al papel; es una posibilidad siempre abierta a expandirse, a mostrar su novedad con nuevos materiales, en nuevos formatos, en distintos tamaños y presentaciones. Por eso es tan importante hacer esa precisión. Daniela y Armando se expresan a través del dibujo; lo usan para dejar un registro de sus propias historias, de sus miedos y amores, de los temas que les interesan. Eso, de manera natural, estira las posibilidades del propio dibujo. Cada artista conjuga de manera muy distinta el verbo dibujar.
Daniela Quilici traza líneas de grafito, traza líneas de tinta, traza líneas con hilos o mallas que recorta y tiende en el espacio, creando, en algunos casos, figuras de dos dimensiones y, en otros, esculturas que son como dibujos abstractos. En ambos casos, las formas que surgen tienen reminiscencias orgánicas que nos recuerdan paisajes anatómicos o detalles internos de la vida vegetal.

Esa referencia visual a detalles anatómicos se torna aún más interesante cuando leemos lo que nos dice la propia Daniela: «…El trazo hace aparecer horizontes, orillas, límites, bordes, fronteras y contornos. El dibujo para mí es algo esencial; es la base de todo mi trabajo; es directo…», semejante a los fragmentos de vida que retrata, añadiría yo.

Por su parte,
Armando Ruiz presenta unos formatos pequeños en los que aparecen unos dibujos esquemáticos que parodian el tipo de gráfica que viene en los manuales de instrucciones de cualquier aparato electrónico. El tema central de estas imágenes es la violencia. Quien se acerque a ellas verá diseños de juguetes trocados en armas e instrumentos de tortura. Aquí el dibujo asume la sencillez del dibujo proyectual y sirve para hablar de una situación que forma parte del catálogo de los horrores contemporáneos. Sobre eso, Armando nos dice: «…Antes me interesaban las armas como tema de investigación. Hoy me interesa indagar sobre un tipo de violencia silenciosa, pero igual de contundente, que emerge en nuestras vidas todos los días».Junto a estas obras, Armando presenta un conjunto de esculturas que materializan en el espacio tridimensional varias de los juguetes-instrumentos de tortura u objetos-armas que se muestran en la obra gráfica, cerrando de esa manera el círculo que se abre con la apariencia de planos o proyectos de diseño industrial que tienen esos dibujos.Estamos ante dos muestras más que interesantes. Daniela Quilici y Armando Ruiz exhiben un conjunto de piezas que nos llaman la atención no sólo por su calidad, sino porque cada una reafirma algo que es muy importante reafirmar en esta época: ser artista no se limita a ser dibujante, escultor o bailarín. Un artista puede ser algo de eso, todo eso o nada de eso y, sin embargo, seguir siendo un artista porque el arte es un modo de hacer las cosas, de aproximarse a los fenómenos del mundo y de ver la vida, de un modo en el que se entrecruzan la curiosidad, la creación y un deseo sincero de comunicarse con los demás.

Daniela y Armando hacen todo eso y más.

viernes, julio 02, 2010

BITÁCORA DE LECTURAS ¿Qué lees en estos días?
Una oración por la lluvia
, de Wojciech Jagielski, un largo reportaje sobre Afganistán.

¿Te interesa ese tema?
Me interesa la escritura de crónicas y reportajes y, gracias a ese libro, me he ido enganchando con las historias de ese país. Se trata de un tema tan complejo que, a veces, te da la sensación de que el reportero habla sobre otro planeta.

¿Tienes alguna historia que puedas compartir con nosotros?
El mullah Omar, jefe de los talibanes, mandó a colocar cientos de cauchos en el techo de su palacio. Cientos de cauchos alternados con cientos de kilos de tierra para que los cohetes y las bombas de sus enemigos «rebotaran» y explotasen en el aire. Esa anécdota es representativa del drama y del delirio que vive ese país desde hace siglos.

¿Qué has aprendido con la lectura de este libro?
Lo primero que se me viene a la cabeza es una idea difícil de aceptar en su justa dimensión: no todo el mundo vive una vida ideal ni en condiciones fáciles ni glamurosas. Muy al contrario de lo que creemos, la asepsia, la felicidad tralalalá y el glamur son situaciones excepcionales que deberían ser mejor aprovechadas por quienes tienen la suerte de disfrutarlas.

¿Y qué has aprendido sobre la escritura de crónicas y reportajes a partir de la lectura de Una oración por la lluvia?
Para escribir sobre gente real con historias y dramas reales, hay que hacer el ejercicio espiritual de vaciarse, de dejar de ser lo que uno es y de pensar en lo que uno piensa, para acercarse al otro, oír sus cuentos y ser capaz de volverlos a contar sin contaminarlos con tonterías. Suena fácil, pero debe ser difícil borrarse uno mismo y convertirse en el narrador de un relato real protagonizado por personas a quienes apenas conoces.

Entiendo que te atraen la crónica y el reportaje porque te permiten observar fenómenos políticos, sociales, culturales y demás…
Me atraen por eso y porque son géneros que se adaptan a lo que quieras o puedas hacer. Puedes ser exhaustivo y recabar información para contar un fenómeno desde múltiples perspectivas o puedes tomar un elemento y utilizarlo como una muestra en la que se concentra toda la complejidad de uno de esos procesos que moldean las vidas de los hombres. El libro de Wojciech Jagielski es magistral en cuanto a que pone de bulto la importancia del reportero como recolector de datos, como testigo de situaciones difíciles de explicar y como indagador de la vida y de las decisiones de ciertos personajes que tienen en sus manos el poder de trazar destinos. También es revelador de las herramientas que usa un cronista para contar sus relatos.

¿Puedes hablarnos de esas herramientas?
La caja de herramientas de todos los escritores es muy parecida. Sin embargo, a diferencia de un escritor de cuentos y novelas tradicionales, un cronista aprende a utilizar un tipo de narrador enunciativo que le permite contar hechos y situaciones de una manera rápida y punzante, capaz de dibujar en dos o tres trazos un paisaje o una batalla. Otra de las claves de la crónica se centra en la necesidad que tiene el cronista de contar un acontecimiento y tomar inmediatamente distancia de eso que acaba de contar. Sólo quien sabe utilizar el paradigma de los tiempos verbales, puede pasar del relato a la reflexión sin ver cómo se resquebraja su trabajo de escritura.

¿La crónica se ha puesto de moda? ¿Qué piensas al respecto?
Si se puso de moda, no me quejo. Me parece perfecto. El mundo está tan raro, que hace falta que mucha gente se dedique a tratar de averiguar los porqués de las cosas. Sólo le pido a los cultores de la crónica que tengan en cuenta que la realidad va más allá de lo que cada quien cree que es real.

UNA PERLA:

«…Puede parecer extraño que Afganistán haya dado tal cantidad de fervorosos revolucionarios, pero ¿dónde habrían de nacer los insurrectos, los reformistas, lo conspiradores y los terroristas sino en los países más pobres, continuamente perjudicados e invadidos, organizados y gobernados del modo más injusto? Sin embargo las revoluciones no nacen de la pobreza o del hambre, ni siquiera de las mayores injusticias: nacen del desencanto. Las llevan a cabo personas a las que se les ha permitido dar uno o dos pasos, se les ha permitido tener esperanzas, y después han sido obligadas brutalmente a dar marcha atrás. Afganistán ha generado una infinidad de revolucionarios. Quizá precisamente esa abundancia se haya convertido en su pesadilla…».

Wojciech Jagielski: Una oración por la lluvia; Debate; Barcelona, 2008, Pág. 71.

Esto no es una autoentrevista. Soy yo, hablando solo sobre un libro que leo con fascinación en estos días. Muchas gracias.

jueves, julio 01, 2010

SOBRE EL ARTE DE ESCRIBIR CRÓNICAS Más que un género en sí, la crónica es un formato, un híbrido escrito en el que confluyen recursos propios de la narrativa, del ensayo y del periodismo. Por eso resulta ideal para reseñar y analizar esos fenómenos que, en conjunto, conforman la realidad.

Detrás de esa mezcla rara y muchas veces difícil de explicar, la crónica se caracteriza porque en sus estructuras internas se da la conjunción de dos mundos: el del relato de acontecimientos que pueden ser mensurables o no, y el de la reflexión y producción de conceptos. En toda crónica se cuentan hechos y se reflexiona sobre ellos, lo cual supone el despliegue de un arsenal invisible de técnicas y recursos que sirven para contar historias y exponer argumentos.

De ahí que para nosotros la crónica pueda convertirse en un pretexto ideal para estudiar algunos de los más interesantes secretos de la escritura a la vez que en un formato ideal para estudiar el absurdo y la complejidad de nuestro entorno.