lunes, diciembre 27, 2010
jueves, diciembre 23, 2010
COSAS QUE DETESTO
DEL ARTE CONTEMPORÁNEO VENEZOLANO
1) Que los museos de este país se hayan borrado a sí mismos del mapa de instituciones importantes en las que se crea, se investiga, se exhibe, se divulga y se aglutina a artistas, a críticos y a público verdaderamente interesado en el arte.
2) Que el arte ya no sea un espacio para discutir y dialogar y que se haya convertido en una cuestión decorativa o, peor, en una cuestión propagandística de un gobierno que rompe todos los records de feísmo.
3) Que en este país haya tantos artistas que no son de verdad artistas.
4) Que en Venezuela haya escuelas de arte (además de historia y tradición) y que, sin embargo, la imaginería del arte oficial sea digna de la última página del cuaderno de Física de un estudiante de Bachillerato.
5) Que el buen arte y los buenos artistas y los buenos galeristas y el buen público se hayan encerrado a sí mismos en un gueto muy bonito, pero gueto al fin, en Los Chorros.
6) Que haya tantos artistas venezolanos incapaces de discurrir sobre temas gruesos y producir obras en consecuencia. La frivolidad es una delicia, pero no hay que abusar de ella.
DE LA LITERATURA VENEZOLANA
1) La proliferación de bautizos de libros y de bebedores consuetudinarios de vino gratis en bautizos de libros.
2) La proliferación de novelas sobre políticos, presidentes y próceres patrios. Lo preocupante de esa situación es que demuestra que ingentes cantidades de venezolanos sólo tienen una cosa en la cabeza: Miraflores.
3) La proliferación de bukowskistas que acaban de descubrir a Bukowski y a Carver.
4) La proliferación de historias que hablan sobre escritores y de cuentos que hablan sobre otros cuentos. Un día de éstos les va a explotar el cerebro.
5) La proliferación de árbitros del «buen gusto literario».
6) La falta de lectores ajenos al circulito de lectores constituido, a su vez, por académicos, jueces del gusto, estudiantes de Letras, escritores, bebedores consuetudinarios de vino gratis, bukowskistas, carveristas, escritores que escriben cuentos que protagonizan otros escritores y escritores que escriben novelas sobre presidentes de la república.
7) La proliferación de autores que explotan situaciones «tiernas»... Cómprense un osito de peluche y abrácenlo.
DE LA MÚSICA VENEZOLANA
1) La sorda y desbordada admiración que mis coterráneos le prodigan a un joven director de orquesta que se ha convertido en el hombre-propaganda de un régimen y de una época.
2) La sorda y desbordada admiración que mis coterráneos (quienes no se destacan mucho que digamos por sus gustos musicales ni por sus afanes melómanos) le prodigan a ese joven-hombre-propaganda-director de orquesta.
3) La presencia desmesurada de flautas y flautistas en grupos, ensambles y demás... Pareciera como que Venezuela en realidad se llama «Hamelín»...
4) La idea de que hay que explotar porque sí, en cada pieza y en cada disco, toda la herencia multicultural de la música de nuestro país. Eso explica el patuque, los excesos y la no definición de estilos.
5) La dictadura del joropo, de la gaita, del galerón, de la balada romántica, del reguetón y de la música bailable.
6) La timidez a la hora de la composición y de la escogencia del repertorio. Por eso en muchos discos, en muchos conciertos o en muchos recitales espontáneos, salen a relucir los mismos temas de siempre: «Ansiedad», «Moliendo café», «Caballo viejo», «Cerro Ávila», «Alma llanera», «Concierto en la llanura»... ¿Hasta cuándo?
6,5) Obsérvese con atención que la timidez de muchos músicos venezolanos a la hora de escoger sus repertorios, se puede relacionar con la timidez de muchos escritores venezolanos a la hora de decidir sobre qué tratarán sus historias. Como tenemos un gran público menos interesado en la música y en la literatura que en su propia supervivencia, pues hay que ofrecerle obras que contengan ideas musicales o literarias predigeridas. Quizás eso explique la proliferación de anécdotas histórico-políticas en nuestros libros y de canciones más que rayadas en nuestros discos. Quizás sea hora de afirmar que en Venezuela los malos son los melómanos y no los músicos.
7) La invisibilidad (o inaudibilidad) en emisoras de radio, compañías disqueras y tiendas de discos, de las obras monumentales de Rodrigo Riera, Alirio Díaz y de tantos músicos venezolanos.
domingo, diciembre 19, 2010
LA MÚSICA ES LA VIDA
Éstos son los dos o tres nombres que me han acompañado, sorprendido y conmovido durante este difícil y raro 2010.
DENNIS GONZÁLEZEste año conocí la música de este soberbio multinstrumentista texano que se mueve con soltura entre el jazz y el free jazz con sus trompetas a cuestas. Sus grupos NY Quartet, New DallasOrleanssippi y Yells At Eels son la concreción de su deseo de integrar músicas de distintas procedencias. Yells At Eels (el cuarteto en el que participan dos de sus hijos) es muy importante para mí porque representa el eslabón que une las músicas que oigo con más frecuencia en mi Ipod.
Si algún día entran en su página, se darán cuenta de que hablamos de alguien que además de músico, es poeta, artista visual, productor discográfico, educador, locutor de radio y Evangélico. Todo un personaje.
Yo tengo tres de sus discos: Namesake, The Great Bydgoszcz Concert y NY Midnight Suite.
Ilimitado lomito sonoro.
THE FINAL FRONTIER
THE FINAL FRONTIER
El disco nuevo de Iron Maiden es una obra maestra; tiene esa extraña mezcla de rudeza y melancolía que sólo pueden alcanzar los artistas seguros de sí mismos y en plena madurez.
Cuando lo tuve por primera vez en mis manos, pensé que sería un buen álbum, que lo disfrutaría, que me mandaría a la biblioteca, a estudiar; que pronto lo tararearía de arriba a abajo y que me haría muy feliz. Todo eso sucedió, pero mis espectativas fueron desbordadas. The final frontier resultó un disco descomunal, lleno de canciones largas y complejas en las que se concretan guiños a la historia musical de la propia banda, a la ciencia ficción, a la literatura y a la mitología inglesa.
Si por algo hay que brindar al final de 2010 es porque Iron Maiden nos conmovió con una obra de arte, cosa que no se estila en esta época.
VIJAY YYER
El año pasado este pianista produjo Historicity, un disco en formación de trío que me dejó boquiabierto por el tratamiento a las piezas de Stevie Wonder y Andrew Hill. Por si fuera poco, este año Iyer se lanzó con una maravilla superior: Solo, un disco muy bien pensado en el que se nota no sólo el estudio de las partituras de los temas de Ellington y Monk que toca en el disco, sino el análisis concienzudo de las grabaciones emblemáticas de esas mismas piezas musicales.
Solo es un raro portento con el que cierro uno de los años más densos, más difíciles y más contradictorios de toda mi vida.
VIJAY YYER
El año pasado este pianista produjo Historicity, un disco en formación de trío que me dejó boquiabierto por el tratamiento a las piezas de Stevie Wonder y Andrew Hill. Por si fuera poco, este año Iyer se lanzó con una maravilla superior: Solo, un disco muy bien pensado en el que se nota no sólo el estudio de las partituras de los temas de Ellington y Monk que toca en el disco, sino el análisis concienzudo de las grabaciones emblemáticas de esas mismas piezas musicales.
Solo es un raro portento con el que cierro uno de los años más densos, más difíciles y más contradictorios de toda mi vida.
miércoles, diciembre 15, 2010
LO ADVERTIMOS
Llevo años advirtiendo que esto iba a pasar. Muy poca gente se tomó en serio mi prédica. Más de una vez dijeron que estaba loco, que pecaba de exagerado y de alarmista... «Tranquilo, bróder, que no pasa nada. Fraterniza, habla de otras cosas, espera las elecciones. Recuerda que la democracia es la democracia y este país es este país y blablabla...». Ahora que asistimos a la debacle casi absoluta, a la destrucción del mundo que conocimos, oiremos a un montón de idiotas diciendo que esto nunca se lo habían imaginado, que esto los agarró por sorpresa y que hay que quedarse tranquilos para no romper el orden que, para colmo, es el orden de la navidad.
La debacle llegó y seguramente hará que más de uno de esos preclaros imbéciles se pregunte si no era cierto que había que detener esta locura hace años. Pero el mal está hecho. La necedad, la flojera, la comodidad, la estupidez disfrazada de inteligencia, la cobardía vestida de mesura nos han traído hasta aquí, hasta las puertas de la brutalidad absoluta y, a menos que actuemos con energía, ésta será muy larga y empobrecedora.
Sea como sea, debemos seguir adelante, no perder el ánimo ni la intención de disolver este siniestro y constante ataque a la civilidad y a la vida normal. Hay que sacar fuerzas de donde no se tienen, hablar con el prójimo y conminarlo a que cambie la estulticia por la luz y las ganas de pelear.
Sépanlo: si nos quedamos así, anestesiados e idiotizados por la parálisis, esperando cantos de sirenas, lo perderemos todo, incluida la república.
viernes, diciembre 10, 2010
ELOGIO DEL CARRITO DEL SUPERMERCADO
Un carrito de supermercado queda bien en cualquier historia.
Guillermo Arriaga introdujo un carrito de supermercado en el guión de Amores Perros. El Chivo (el personaje más interesante de una película llena de personajes extraordinarios) lo llevaba por las calles del D.F. y lo llenaba de cuanta mugre encontrara en los basureros. No sé cuánto tiempo después, Cormac McCarthy publicó La carretera, ustedes saben, esa novela en la que un niño y su padre empujan un carrito de supermercado a lo largo de una tierra desolada y repleta de caníbales...
Guillermo Arriaga introdujo un carrito de supermercado en el guión de Amores Perros. El Chivo (el personaje más interesante de una película llena de personajes extraordinarios) lo llevaba por las calles del D.F. y lo llenaba de cuanta mugre encontrara en los basureros. No sé cuánto tiempo después, Cormac McCarthy publicó La carretera, ustedes saben, esa novela en la que un niño y su padre empujan un carrito de supermercado a lo largo de una tierra desolada y repleta de caníbales...
Hace ocho años se me ocurrió meter a una belleza en un carrito de supermercado. Estoy seguro que a ustedes también se les ha ocurrido alguna vez algo parecido. Sin embargo, en aquel momento se me ocurrió que la beldad debía aparecer en un escenario a bordo de un carrito de supermercado al que empujaba un mozo en calzoncillos.
Hoy quisiera repetir la experiencia. No sólo desearía volver a meter a una belleza en un carrito de supermercado, sino sentarme a imaginar algunas breves imágenes (que son semillas de historias) en las que aparezca uno de esos prácticos vehículos.
1) Un hombre va todos los días a un supermercado distinto; toma su carrito, recorre despacio los pasillos, escoge bien las cebollas y las papas que meterá en sus respectivas bolsas; pide carne, pide pescado; coge dos paquetes de azúcar, dos de arroz y uno de sal; escoge un trozo de queso guayanés... Y cuando el carrito está completamente lleno, lo estaciona al final de una de las largas filas que hace la gente para pagar su mercado. No obstante, a diferencia de los demás, el protagonista de nuestra historia, hace como que se le olvidó algo en algún rincón de la tienda y de manera subrepticia se larga de ahí, dejando su carrito abandonado y atravesado donde más molesta. Quién sabe si ésa sea su manera de vengarse de la liviandad del mundo contemporáneo o si este hombre realiza ese ejercicio diario para salir de su casa y pensar en sus cosas. Tal vez sea un escritor que algún día descubrió que el aire de los supermercados lo ayuda a salir de los atascos propios de su oficio.
2) Un hombre pasea a otro en un carrito de supermercado. El que va dentro de la cesta lleva una cámara de video con la que filma el desastre que se produjo en la explosión. El fuego hace que los edificios al final de la calle se vean rojos y que sus sombras bailen entre la gente que huye del lugar. El camarógrafo y su compañero lo graban todo mientras pasean entre el humo y los muertos. Ya vienen los bomberos y la policía. Las sirenas de sus vehículos suenan muy cerca.
3) La Gran Milena entra al escenario a bordo de un carrito de supermercado que empuja Joao el Payaso. Ambos forman un espectáculo indivisible: ella, con sus cuarenta y ocho centímetros de estatura, su sombrero blanco y sus pistolas; él, con su maquillaje blanco y sus zapatos verdes. Pronto el público presenciará el más grande espectáculo de puntería que haya visto jamás.
3) La Gran Milena entra al escenario a bordo de un carrito de supermercado que empuja Joao el Payaso. Ambos forman un espectáculo indivisible: ella, con sus cuarenta y ocho centímetros de estatura, su sombrero blanco y sus pistolas; él, con su maquillaje blanco y sus zapatos verdes. Pronto el público presenciará el más grande espectáculo de puntería que haya visto jamás.
lunes, diciembre 06, 2010
LAS AGUAS MALDITAS
Sí: vacas ahogadas junto a triciclos.
Con el horror que baja del cielo corre otra desgracia: la de la gente que se queda sin casa ni herramientas ni ropa ni vida, y tiene que pasar noches de años enteros en lugares donde la caridad se mezcla con el desorden. Es eso o morir dormido debajo de un cerro que ruge mientras se cae.
Estas aguas sólo benefician a quienes desean convertir en animales a los hombres, a quienes desean disolver las ideas de ciudad y de ciudadano que, mal que bien, hemos ido construyendo a lo largo de los siglos.
Estas aguas se avienen a la perfección a los planes de quienes se imaginan que un país es un campo de damnificados.
Estas aguas están malditas. Son las aguas del mal.
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