martes, agosto 30, 2011

LA NACIÓN DE LOS BUITRES
El país está loco. Algo en el aire (un huracán de voces) hace que sus habitantes vivamos en ascuas, esperando que un buitre llegue a nuestras puertas y nos pida que hagamos lo inimaginable a cambio de dejarnos en paz. Pero nunca habrá paz mientras haya buitres ni personas a quienes les gusten los buitres ni gente que le huya a los buitres.

Hay entre muchos de nosotros una levedad difícil de definir. Decimos que no soportamos la saturación en que vivimos, pero a la hora de asumir las responsabilidades civiles que corresponden, huimos o nos entregamos a los buitres otra vez, como si un miedo, que no puede ser sino miedo a lo desconocido, nos obligara a vivir en el caos de los círculos que no acaban de cerrarse.

Entre las peores circunstancias que se viven en la tierra de los buitres se encuentra el aplauso fácil a palabras que suenen salvadoras. No importa quién las pronuncie, pues muchos en esta tierra no se sienten capaces de manejar sus propios destinos y necesitan que otros los «salven», así sea con aire caliente. Los oradores más escuchados son los que acuden presurosos desde la lejanía. Cualquiera viene a esta comarca, suelta sus ladrillos verbales sin pudor alguno y se va feliz a seguir siendo civilizado en otros horizontes, mientras la nación de los buitres discute sobre si lo que se dijo fue lo que se dijo o fue otra cosa.

Los buitres vuelan en todas las direcciones y no se detienen. Entre nosotros han sembrado abismos y sobre nuestras cabezas han vertido los tonos de la oscuridad. Sabemos que si no moderamos el ardor que su presencia nos produce, algún día se alimentarán de nuestras entrañas y seremos una lamentable nada.

Hay que detener el vuelo de los buitres, quitarles el señorío, hacer que duerman en una caja de hielo, sin sol ni nubes ni arriba ni abajo.

miércoles, agosto 24, 2011

LAZ AGALLAZ DE ADELITA
Adelita eztuvo cazada con un gordo llamado Antonio Marzial. Ella lo quería y lo admiraba mucho. Ziempre que Marzial zalía con zu gente, zuz piztolaz y zuz pataz de cabra a birlarze algún carro, Adelita loz acompañaba, zecundando en todo a zu marido, zerebro y motor de cada operazión.

Un día Marzial ze enfrazcó en un tiroteo con nozotroz y no vivió para contarlo. El jefe de la mayor banda de ladronez de carroz había caído en zu propia ley.

Pazaron doz añoz. Todo iba de maravillaz hazta que un buen día noz dimoz cuenta de que alguien máz había tomado el control de laz operazionez del gordo Marzial.

Tenía que zer Adelita. No podía zer otra perzona.

Adelita robaba, compraba y vendía carroz robadoz. Pronto ze convirtió en un azote, en una jefa tan hábil como cualquiera... Claro zi aprendió todaz laz mañaz de zu difunto marido, que era un Ariztótelez del crimen, ¿qué otra coza ze podía ezperar?

Adelita no zólo traficaba con autoz. También ze metió con aztuzia nunca vizta en otroz negozioz de loz cualez era aparentemente zólo zozia. Quien zabe. A lo mejor ya ella ze había metido a negoziar bazura de contrabando, narcóticoz y eztorzión zin que zu marido lo zupiera. Porque ezo zí tenía el gordo Marzial: nunca ze metió en otro azunto que no fuera el de loz carroz. Unoz polizíaz infiltradoz en zu banda noz contaron una vez que el gordo ziempre dezía: «ante todo hay que zer caballero. Yo podré zer un mierda ladrón de carroz, pero no zoy narcotraficante ni ninguna coza de ezaz que haze daño de verdad».

Adela era una linze. Pareze que laz primeraz operazionez que ella mizma planificó no zalieron bien. Quizáz por zu belleza o por zu juventud la gente no confiaba en ella. Tuvo que fajarze duro con loz tipoz que le tenían ojeriza. A máz de uno mandó a darle maztuerzo para aplacarle loz ánimoz a zuz colaboradorez.

Pero el día en que ze ganó definitivamente el favor de la banda fue cuando ella mizma dirigió laz operazionez en el lugar del hurto. Para ezo inventó un plan aparentemente tonto, que, zin embargo, tenía zuztento teórico, como diría un buen académico.

Rezulta que para realizar zuz operazionez criminalez, la muchacha le ordenó a todo zu perzonal que conziguiera ropa de gala. Todoz loz hombrez debían utilizar un ezmoquin o un traje a la medida, mientraz ella veztía un traje de novia con velo, corona, buqué y una piztola ezcondida en el corpiño. Azí ataviadoz y en zuz autoz en fila, zaldrían loz ezpertoz en la dezaparizión de vehículoz. Cada Merzedez, cada Toyota, cada Chevrolet, cada BMW, cada Mitzubizhi que ze atravezara en el camino de tan zingular cortejo, ze abría con laz pataz de cabra y ze unía a la fila de autoz zelebrantez que daba vueltaz por todaz partez, dando cornetazoz.

Era un plan ezelente. Zobre todo zi ze pienza que nadie podía zozpechar de una caravana nupzial que recorría la calle dizfrazado de ezcándalo e inozenzia.

Lamentablemente a zuz zozioz o a zu competenzia lez dizguztó algo del eztilo de Adelita. Hoy la conzeguimoz veztida de novia dentro de un Fiat viejo que eztaba a zu nombre.

Tenía la piztola en la mano izquierda y la mirada fija en el volante.

martes, agosto 16, 2011

EL GENIO DEL PRINCIPIANTE
Estos son algunos de los prodigios que ha producido el aprendiz del idioma español que vive en mi casa:

«Mamasma» por «Fantasma».

«Tilisión» por «Televisión».

«Genelo» por «Gemelo».

«Exploto» por «Explosión».

«Practura» por «Fractura».

«Panático» por «Fanático».

«Alumbrito» por «Bombillo».

«Fórfula» por «Fórmula».

«Pórpula» por «Fórmula».

«Fisherfrais» por «Fisher Price».

«Betalle» por «Detalle».

«Escuiter» por «El buitre».

«Japonesos» por «Japoneses».

«Nimo» por «Mimo».

«Pingir» por «Fingir».

«Toqui-Toqui» por «Walkie-Talkie».

«Llutics» por «Q-tips».

«Popilas» por «Pupilas».

«Chipito» por «Pen Drive».

«Vómbito» por «Vómito».

domingo, agosto 14, 2011

ROBERTO ECHETO EN DIEZ PREGUNTAS
Jaime Bello León
¿Cuán afinado tiene que tener un escritor el oído y los demás sentidos?
No sé si son ideas mías, pero creo que un escritor debe aprender a afinar sus cinco sentidos en dos direcciones: una hacia fuera y otra hacia dentro. La primera lo conectará con la calle, con los aromas del mundo, con el sfumato de texturas que hay en el cuerpo de una hormiga, con la sinfonía de sabores de cada mediodía, con la belleza o la fealdad de las paredes, con lo que hacen las demás personas; con lo que dicen y cómo lo dicen por teléfono, en el carro, en el cine, en el baño o en cualquier región extraviada de este o de cualquier otro planeta… La segunda dirección llevará al escritor a la oscuridad de su propia máquina, a esa zona extraña en la que debe trasmutar en palabras las imágenes de la vida. En ese juego constante entre adentro y afuera, entre experiencia y vocabulario, se encuentra el núcleo de la escritura. Para decirlo claro: quien ocupe su cabeza con párrafos y palabras, terminará viendo, oyendo, oliendo, saboreando y palpando más, y viceversa: quien viva con mayor intensidad, necesitará de más palabras para contar sus experiencias. Tal es el secreto de la imaginación.

Supongo que ya se dieron cuenta. La gran afinadora de los cinco sentidos es la lectura.


¿Cuál ha sido tu mayor reto como escritor? ¿La técnica de la escritura? ¿La capacidad de imaginarte tramas, personajes, historias?
Todos los que te rodean, sin importar si te quieren o no, atentan contra que te sientes a escribir una historia: tus hijos, tu esposa, tu mamá, tu suegra, tus amigos, tu jefe, tus alumnos, el vendedor de enciclopedias, los zancudos, el calor, las malas noticias, los vecinos que no pueden vivir sin mandar a tumbar una pared, el chat de Gmail, el vendedor de enciclopedias otra vez… Todo se opone a que escribas: te pagan poco (si es que lo hacen), se ríen de ti, te creen loco y no ahorran epítetos si manifiestas tu deseo de no querer ir a la playa porque prefieres quedarte sacándole brillo a una historia… Superar todos esos obstáculos y hacer eso que deseo hacer, que es escribir, es mi mayor reto cada día de esta vida. Lo demás (las técnicas, el diseño de las tramas y de los personajes) presenta distintos grados de dificultad, pero nada es comparable a tratar de concentrarte mientras tu hijo te llama ciento quince veces para que veas el monstruo con el que pelearán Ben, Gwen y Kevin en Supremacía Alienígena.


¿Eres de los que desechas muchos borradores?
Sí, claro. De eso trata este oficio: de releer, de corregir, de cortar, de borrar, de volver a leer y de reescribir, aunque te mueras de la rabia y de la ansiedad. Desecho versiones y más versiones que, en distintas etapas del proceso de escritura, consideré «perfectas». Escribir es ingrato.


¿Cuál es tu hora favorita para escribir?
No tengo «horas favoritas». Trabajo todo el tiempo. Siempre ando con cuadernos o libretas a mano. Vivo haciendo anotaciones, escribiendo pequeños párrafos, dibujando… En el momento en que me dejan, y que tengo en mi cabeza el plan completo de lo que quiero contar, me siento, organizo todo el material y comienzo a escribir rápido, muy rápido, y en silencio, para que nadie se dé cuenta de que estoy trabajando. Si se dan cuenta de que estoy trabajando, me interrumpen; me mandan a comprar arroz chino o a cambiar pañales.


Si tuvieras que seleccionar un personaje de tu libro de cuentos La máquina clásica para que te representara en un evento de literatura, ¿cuál escogerías? ¿Y para que te representara en una reunión de junta de condominio?
Por lo general, los eventos literarios son muy parecidos a las reuniones de condominio. La única diferencia es la cara que pone la gente. En los eventos literarios, los asistentes suelen asumir las facciones de quien vive una experiencia mística, aunque en realidad estén pensando en botar al conserje del edificio. En las reuniones de condominio, los vecinos están pensando en botar al conserje mientras ponen cara, justamente, de querer botar al conserje por inútil, por mandar a cortar el agua a las seis de la mañana y por vender celulares robados en la conserjería. Para ambas reuniones, sin lugar a dudas, enviaría al Capitán Gangrena.


De la literatura, en general, ¿cuál es tu título favorito? ¿Un personaje entrañable? ¿Por qué?
Mi personaje entrañable de hoy es Antígona. Entre lo correcto y lo debido, Antígona decidió hacer lo correcto, aunque eso le trajera consecuencias horribles (su tío Creonte ordenó emparedarla debajo de una montaña y, creyendo que nunca saldría de ese encierro, se suicidó). Ya no quedan personajes así, ni en la literatura ni en ninguna parte. En cuanto a escoger un título de la literatura universal y pegarle la etiqueta de «favorito», seré fiel y diré que La trama celeste, de Adolfo Bioy Casares, es una obra maestra, un libro que me deja sin aliento cada vez que vuelvo a sus páginas.


¿Cuándo estás desanimado qué te da fuerzas para seguir adelante?
Mis discos de Iron Maiden.


¿De qué te gustaría proteger a tus hijos?
De la estulticia universal y del mal que se disfraza de bien. Más que protegerlos, debo enseñarles a vivir con los ojos bien abiertos porque ése es el sentido de la vida. No olviden que «vinimos a este mundo a permanecer atentos y a hacer el ridículo».


¿Estás satisfecho con la edición de La máquina clásica?
Estoy feliz, aunque consciente de que apareció en uno de los momentos más raros y difíciles de nuestra vida. No obstante, creo que, de Sófocles para acá, la literatura sirve para ayudarnos a lidiar con la oscuridad de ciertas épocas y para enseñarnos a resistir los embates del caballo de barro, a no ser tontos ni débiles ni demasiado confiados. No sé si los lectores encontrarán eso en este libro, pero yo me encuentro satisfecho porque escribí exactamente lo que quería escribir.


¿Sigues detestando la arena de la playa?
Sí, pero con menos fuerza que antes.

miércoles, agosto 10, 2011

EL CAMINO DEL FREAK
No podrás negar que eres un freak si...

A) Vas a Orlando con tu familia y decides que no quieres ver ballenas ni delfines ni montañas rusas; que tú lo que quieres es quedarte encerrado leyendo El gran arte o Pequeñas criaturas, de Rubem Fonseca.

B) Tienes menos de cuarenta años y te gusta usar pajaritas en lugar de corbatas.

C) Crees que tienes que ducharte al llegar de la barbería porque los pelitos regados en toda tu ropa te parecen insoportables.

D) Le dices a tu esposa que, como ella acaba de llegar de la peluquería, debe bañarse o, de lo contrario, deberá irse a dormir al sofá porque, como quedó dicho en el ítem anterior, tú no soportas cerca de ti los pelitos recién cortados de nadie.

E) Crees que Peps Guardiola es una marca de refresco.

F) Dices en público que releíste los cuentos de Jorge Luis Borges y que te parece que se pusieron viejos.

G) Confundes las barrigas de las gordas con las de las embarazadas... Y tienes el tupé de preguntarles.

H) No puedes dejar de usar tus interiores rotos ni tus chancletas gastadas ni tus Rayban viejos.

I) Prefieres ver fotos de mujeres vestidas en facebook que mujeres desnudas en cualquier otro lugar.

J) Le dices a tu suegro que el trabajo cansa y que por eso vas a cerrar tu negocio y te vas a dedicar a mirar el techo de tu casa.

K) Le manifiestas a tu esposa tu deseo de viajar solo a la India y a Pakistán. (Si le dices que se venga contigo, dirá lo mismo. Así que te jodiste).

L) Vas a Misa y te haces el loco para no darle la mano a la gente en el momento de desearse la paz.

M) Los sábados por la tarde te encierras en tu casa y te pones todo lo que no te puedes poner todos los días porque te lo roban: tu Rolex, tu cabilla de oro, tu estrella de David también de oro...

N) Dices que no eres homofóbico(a), pero te horrorizas leyendo las «cochinadas» que salen en El sueño del celta.

O) Te parece normal que una franela blanca, pedorra y corriente cueste 89 BsF.

P) No tienes dónde caerte muerto, pero tienes una tableta digital, un Blackberry, un Iphone y te emocionas cada vez que lees una de esas vallas que dicen: «Déjenlo trabajar».

Q) Crees que nadie se dará cuenta, si te pones un poquito más de bótox.

R) No hallas qué ropa comprarte porque, según tú, toda la que has visto, pica. (Sigue así y terminarás en guayuco).

S) Arrullas a tus hijos con reguetones y narco-corridos.

T) Te deprimes porque el mundo no es como te lo prometieron.

U) Te pones interiores debajo de los boxers.

V) Bebes hasta que te orinas en los pantalones.

W) Contemporizas con fracasados y te haces amigo de vivianes.

X) Sientes remordimientos cada vez que comes tocineta.

Y) Te llenas de odio cada vez que oyes música brasileña. (¡Maldito saudade!).

Z) Le echas ron al Toddy.

martes, agosto 02, 2011

Adriana Romero entrevista a Roberto Echeto
Pintura de Víctor Lucena
¿Los cuentos de La máquina clásica, auscultan la realidad venezolana? ¿Describen síntomas evidentes de una identidad?
Sí, claro. Sólo que estos cuentos auscultan la realidad venezolana desde la distancia que permite la ficción. Modestamente creo que esa distancia es importante. Nuestra sociedad está acostumbrada a lidiar con sus problemas desde dentro de los propios problemas. Por eso y por querer soluciones inmediatas, no hacemos más que meter la pata década tras década y siglo tras siglo. A nosotros nos caería bien tratar de pensar nuestros asuntos desde un laboratorio mental en el que podamos formularnos preguntas e imaginar futuribles. Ese laboratorio en el aire puede ser la literatura. Aunque no sea evidente, la intención que está detrás de La máquina clásica va por ese camino. Tómese como ejemplo algo que está muy presente en todo el libro: la violencia. Si el lector lo desea, puede quedarse con las imágenes violentas tal y como vienen en cada cuento o dedicarse a pensar con seriedad sobre cuál es su posición (intelectual, moral, ciudadana) sobre semejante asunto.


¿En La máquina clásica está el Roberto Echeto dibujante? ¿Qué hay de esa faceta en sus textos?
Más allá de lo evidente, no encuentro muchas diferencias entre dibujar y escribir. Las dos actividades se basan en introducir imágenes en las mentes de los lectores, imágenes que estallarán en sus cabezas algún día.


Si el libro exigiera un prólogo, ¿cuál sería el argumento del prólogo de La máquina clásica?
La máquina clásica tiene su prólogo. El primer cuento («Nadie estornuda como mi papá») contiene toda una declaración de principios.


¿Las «Listas de títulos» podrían inscribirse en una reflexión sobre el metalenguaje de un país?
Cada «título» fue «tomado» de una conversación. Cada «título» encierra la concepción práctica, plástica, directa y grotesca que tenemos del lenguaje, lo cual, como dices, las convierte en piezas metalingüísticas, pero no se lo digamos a nadie, mira que la gente no tolera que nos pongamos demasiado intensos.


En «La sangre de los monstruos», el personaje central, Ultraman, reacciona con sorpresa al ver cómo la gente celebraba al ritmo de la sangre derramada por el monstruo. ¿Es esa la mirada del autor sobre la realidad? ¿Aplaudimos lo grotesco? ¿Y por qué Ultraman? ¿Por qué ese héroe para ese cuento?
Ultraman es uno de mis héroes favoritos. Simplemente era hora de escribir sobre él. Y sí: hay una mirada hacia la realidad, hacia esa dolorosa certeza de que el horror real se ha vuelto parte del espectáculo en el mundo contemporáneo.


Para escribirte estos relatos, ¿te conectaste con algún grupo o género musical en particular? ¿Cuál es el soundtrack de La máquina clásica?
El soundtrack de La máquina clásica está formado por piezas de Motörhead, Metallica, Iron Maiden, Judas Priest, Black Sabbath, Led Zeppelin, John Zorn, Bill Evans, Rush, Curtis Fuller, Cavalera Conspiracy y ACDC.